Trump quiere cambiar el nombre al golfo de México

Donald Trump insiste en renombrar el golfo de México, una de las rutas marinas más importantes en la historia del país, a “golfo de América”. Apenas tomó posesión, el presidente de Estados Unidos firmó un decreto que ordena que se inicie el proceso para realizar el cambio como parte de las primeras acciones de su Gobierno. Firme reacción opositora en el país azteca.

"QUEDARÍA BONITO", dijo irónicamente la presidenta mexicana Sheinbaum, que EE.UU. se llamara "América Mexicana", como refieren antiguos mapas de los tiempos coloniales.
NACIONALES

“Estados Unidos reclamará su lugar legítimo como la nación más grande, más poderosa y más respetada de la Tierra, inspirando el asombro y la admiración de todo el mundo”, dijo durante su discurso inaugural tras jurar como 47° presidente este lunes. “Dentro de poco tiempo, vamos a cambiar el nombre del golfo de México al golfo de América”, añadió.

Trump ya había expresado su intención de cambiar el nombre. En una conferencia de prensa en Mar-a-Lago a principios de enero, dijo que el nuevo nombre sería “hermoso” y “apropiado” y afirmó, sin especificar de qué manera, que Estados Unidos es el que “hace la mayoría del trabajo en la zona y es nuestro”.

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, respondió en su momento que el nombre de “golfo de México” es reconocido por la comunidad internacional y, en contraste con Trump, propuso que mejor se renombre al suroeste de Estados Unidos como “América Mexicana”, pues lugares como Texas o Florida formaban parte del territorio mexicano en siglos pasados y desde entonces (incluso antes) la zona del golfo ya se conocía con el nombre que tiene en la actualidad.

Más allá de esta disputa política, el golfo de México es reconocido como un punto central para el comercio, el asentamiento de comunidades y el desarrollo de culturas desde la época prehispánica, mucho antes de la llegada de Cristóbal Colón a América y de que Estados Unidos declarara su independencia.

¿A quién pertenece el Golfo de México?

El Golfo de México se ubica entre los litorales del este de México, el sureste de Estados Unidos y el occidente de Cuba.

El Golfo de México, que cubre más de 1,6 millones de km2, es una cuenca oceánica contenida entre el océano Atlántico y el mar Caribe entre los litorales del este de México, el sureste de Estados Unidos y el occidente de Cuba.

Cinco estados mexicanos tienen costa en el golfo: Tamaulipas, Veracruz, Tabasco, Campeche y Yucatán.

También tienen costa en el golfo los estados estadounidenses de Florida, Alabama, Misisipi, Luisiana y Texas, y las provincias cubanas de Pinar del Río y Artemisa.

El golfo es una de las regiones de producción de petróleo en alta mar más importantes del mundo y representa el 14% de la producción total de petróleo crudo y 5% de la producción de gas natural seco de Estados Unidos.

Para México el golfo también es clave, ya que de ahí se extrae la mayor parte del petróleo del país, uno de los principales motores de su economía.

Existen acuerdos internacionales de delimitación fronteriza marítima establecidos por organizaciones como la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar entre Estados Unidos y México, Estados Unidos y Cuba, y México y Cuba.

La delimitación fronteriza del Golfo de México entre Estados Unidos, México y Cuba también ha sido definida por la máxima autoridad internacional en materia de delimitación de mares, la Organización Hidrográfica Internacional (IHO).

Por qué se llama Golfo de México

El cuerpo de agua fue nombrado por primera vez Golfo de México en los mapas europeos del siglo XVI.

Como escribe Susan Parker en el St. Agustine Record, un diario local de Florida, "Baptiste Boazio, el ilustrador y cartógrafo de las expediciones en el Caribe de (el explorador inglés) Francis Drake en la década de 1580, utilizó 'Golfo de México' en su mapa llamado 'Vista de toda la ruta del viaje de Sir Francis Drake a las Indias Occidentales'".

"El mapa de De Bry de 1591 también utiliza el nombre de Golfo de México", agrega.

Otro mapa de 1630 llamó al cuerpo de agua "Golfo de Nueva España", el nombre que, bajo el Virreinato de la Nueva España incluía lo que hoy es Florida, parte del sureste de EE.UU., México y gran parte de América Central.

Pero Golfo de México es el nombre que continuó utilizándose con más frecuencia durante más de 400 años.

Y el uso de México en la denominación no es en referencia al Estado moderno, sino a la palabra náhuatl que usaban los aztecas para hablar de la ciudad que fundaron en lo que hoy es Ciudad de México.

Cuando Trump reiteró sus planes durante la toma de posesión, se pudo ver a la exsecretaria de Estado y oponente política Hillary Clinton riendo desde su asiento. Pero, ¿puede realmente el presidente renombrar este mar rodeado por las costas de México, Estados Unidos y Cuba? Aquí, algunas respuestas.

La reacción de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum

Claudia Sheinbaum presidenta de México calificó como a la iniciativa de Trump como “un desconocimiento de la historia”. La presidenta del país latino presentó un mapa de 1607 que denominaba a América del Norte como “América Mexicana”, y señaló que esta denominación también aparece en documentos históricos como la Constitución de Apatzingán de 1814.

“Yo creo que al presidente Trump le mal informaron, con todo respeto, que en México todavía gobernaba Felipe Calderón y García Luna, pero no, en México gobierna el pueblo”, dijo Sheinbaum.

Contexto político y las tensiones entre México y Estados Unidos

En un evento en Puebla este último fin de semana, Sheinbaum reafirmó la independencia del país latinoamericano frente a las decisiones del nuevo gobierno estadounidense. “México no es colonia de nadie, no es protectorado de nadie. México es un país libre, independiente y soberano. Que se oiga bien, que se oiga lejos”, comentó la presidenta.

Sheinbaum subrayó la importancia de los migrantes mexicanos para la economía de EE.UU. y señaló que siete de cada diez trabajadores agrícolas en ese país son mexicanos. Además, destacó el impacto de las remesas enviadas por los migrantes, que en 2024 alcanzaron los 65.000 millones de dólares.

 “Los más de 30 millones de mexicanos y mexicanas que viven en EE.UU., en 2024, enviaron a sus familias US$65 mil millones. Todo eso que envían a México, que nos ayuda, eso es solo el 20% de lo que ellos ganan, el 80% restante se queda en EE.UU.”, explicó la mandataria.

¿Puede Trump renombrar el golfo de México?

Como presidente, Trump puede proponer el cambio ante la Junta de Nombres Geográficos (BGN, por sus siglas en inglés) de EE.UU., una agencia del Gobierno federal que se encarga de establecer y mantener un uso uniforme de los nombres geográficos en el país.

La Junta, que forma parte del Servicio Geológico de EE.UU., dice en su sitio web que solo considera los cambios de nombre por razones “convincentes”. Y añade que “en general, la política más importante respecto a los nombres es el uso y la aceptación a nivel local”.

En 2015 el presidente Barack Obama marcó un precedente al respecto: cambió el nombre del monte McKinley a Denali para, según dijo, honrar a la población nativa de Alaska, que había utilizado el nombre durante siglos. Una decisión a la que Trump se opuso desde entonces y que busca revocar con el mismo decreto que ordena iniciar el proceso para renombrar al golfo de México. El decreto califica la decisión de Obama como “un agravio a la vida del presidente McKinley, sus logros y su sacrificio”.

El nombre del golfo de México apareció por primera vez en los mapas de los exploradores españoles en el siglo XVI, mucho antes de la fundación de Estados Unidos, y está registrado ante organismos internacionales.

La BGN también especifica que al recibir la propuesta se pedirá la opinión de todas las partes interesadas. Es decir, las recomendaciones de los países que rodean al cuerpo de agua: México, Estados Unidos y Cuba podrían tomarse en cuenta.

A nivel internacional no existe un protocolo formal para el nombramiento de áreas marítimas, y ningún organismo internacional tiene la última palabra sobre los nombres. En ese sentido, la propuesta de Trump tendría que ser evaluada por organismos como la Organización Hidrográfica Internacional (IHO, por sus siglas en inglés), que busca estandarizar nombres y resolver disputas, o la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, que establece reglas que rigen todos los usos posibles de los océanos y sus recursos.

Si la BGN llegara a aprobar el nuevo nombre, el cambio sería “inmediatamente oficial” para comunicaciones federales y mapas de uso oficial en Estados Unidos. Pero México no tendría que aceptarlo y tampoco sería la primera vez que mexicanos y estadounidenses difieren en cómo llamar a un cuerpo de agua con el que comparten frontera. Al río que atraviesa la frontera de Texas y los estados mexicanos de Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas se le llama Río Grande en Estados Unidos y Río Bravo en México.

Podés leer también