Un vidrio cayó desde un balcón y dejó a un hombre inconsciente
Un episodio tan insólito como alarmante ocurrió en el barrio porteño de Palermo y pudo haber terminado en una tragedia.
Un hombre de 50 años sobrevivió de milagro luego de que un vidrio tipo blindex se desprendiera del balcón de un edificio y cayera directamente sobre su cabeza mientras desayunaba en un bar.
El hecho ocurrió el sábado 13 de diciembre por la noche, aunque las imágenes del impactante momento se difundieron recién este jueves y generaron fuerte conmoción. En el video se observa cómo el vidrio de doble protección, de gran tamaño y peso, se desploma desde varios metros de altura, convirtiéndose en un verdadero proyectil letal.
El incidente tuvo lugar en una cafetería ubicada sobre la calle Ciudad de la Paz al 300, donde el cliente se encontraba sentado cuando fue alcanzado por el blindex. Tras el impacto, el hombre quedó inconsciente y el personal del local dio aviso inmediato a las autoridades.
Hasta el lugar se desplazaron efectivos de la Comisaría Vecinal 14B y una ambulancia del SAME, cuyos profesionales asistieron a la víctima. Según confirmaron fuentes policiales, el hombre sufrió traumatismos cortantes en la cabeza y en el antebrazo izquierdo, aunque afortunadamente se encuentra fuera de peligro.
Luego del operativo sanitario, Bomberos de la Ciudad subieron al departamento desde donde se habría desprendido el vidrio. El inmueble se encontraba desocupado, ya que su propietario reside en la provincia de Córdoba, aunque el encargado del edificio facilitó las llaves para permitir el ingreso.
Como medida preventiva y ante el riesgo de un nuevo desprendimiento, los bomberos procedieron a retirar la otra placa de vidrio que permanecía en la ventana, evitando así un posible segundo accidente.
El caso quedó en manos de la Justicia y tomó intervención la Unidad de Flagrancia Norte, a cargo de la fiscal Amanda Berstein, quien busca determinar las causas del desprendimiento del blindex y establecer eventuales responsabilidades.
El episodio reavivó el debate sobre el estado de las fachadas y balcones en edificios porteños, y encendió la alarma sobre los riesgos que pueden correr peatones y clientes de locales gastronómicos ante fallas estructurales o falta de mantenimiento.