Urbanc: “Un fiel laico coherente debe obrar como sal que da sabor y como luz que ilumina”
En el quinto día del novenario, el miércoles 3 de diciembre, rindieron tributo a la Virgen del Valle la gobernadora Lucía Corpacci, el intendente de la Capital, Raúl Jalil, y los intendentes del interior de la provincia, entre los que se encontraba el jefe comunal de Fray Mamerto Esquiú, Humberto Valdez, y sus respectivos gabinetes.
Como ocurre en estos días, participó de la celebración
eucarística una gran cantidad de fieles devotos y peregrinos, que continúan
llegando hasta la casa de
La misión del laico en el mundo
En correspondencia con el quinto día de la novena que
proponía meditar acerca de cómo está fructificando la fe en cada uno, durante
su homilía, Mons. Urbanc dijo que "ustedes, los fieles laicos, son el rostro de
Ahondando sobre la misión del laico, expresó que "un fiel
laico, coherente con la gracia de la filiación divina recibida en el bautismo,
debe obrar como Nuestro Señor Jesucristo lo prescribe en sus enseñanzas: como
sal que da sabor y que preserva de la corrupción, como luz que ilumina, que da
calor y que purifica, y como levadura que leuda toda la masa de la humanidad
para que en ella resplandezca su origen divino y obre con los criterios
divinos”.
Llevar la luz de la verdad a quienes están en la oscuridad
En otro tramo de la predicación, el Obispo enfatizó que
"tienen que llevar la luz de la verdad y el amor de Dios a los que se
encuentran en la oscuridad, a los que viven con miedo, a los que la pobreza
degrada día a día, a los que carecen de hogar, trabajo y educación, a los que
están sumidos en la desesperación y sufren conflictos familiares, a los que
están ahogados por problemas económicos, a los que las adicciones han
aprisionado en la droga, el alcohol, el juego, la vagancia, el consumismo,
etc., a los que venden su dignidad por dinero y a los que lucran con la trata
de personas. También deben llevar luz a las personas que viven sin un propósito
o significado en la vida, por ejemplo, las que todavía no saben por qué fueron
creadas ni a dónde va su vida”.
Asimismo, afirmó que "ser sal de la tierra conlleva sazonar
el mundo con la presencia de Cristo e impregnarlo con el sabor del Evangelio,
teniendo en cuenta que Jesús les advierte que la sal que se vuelve insípida ya
no sirve. Un modo de volverse insípidos es la tibieza, la mediocridad y la
apatía con la que viven su fe y, por ende, dejando de ser testigos creíbles del
Evangelio, que es el mismo Jesús”.
TEXTO COMPLETO DE
Queridos devotos y peregrinos:
En esta última celebración del día nos honran con su presencia autoridades
de los ejecutivos provincial y municipal. Saludo cordialmente a la doctora
Lucía Corpacci y su Gabinete, al licenciado Raúl Jalil y su Gabinete y a los
demás intendentes con sus respectivos colaboradores. Bienvenidos a esta Santa
Liturgia, que el Señor y
En este quinto día de la novena en honor a nuestra Madre del
Valle se les ha propuesto meditar acerca de cómo está fructificando la fe de
ustedes como Fieles Laicos. Y esto es muy importante, ya que son el rostro de
Un Fiel Laico, coherente con la gracia de la filiación
divina recibida en el bautismo, debe obrar como Nuestro Señor Jesucristo lo
prescribe en sus enseñanzas: como sal que da sabor y que preserva de la
corrupción, como luz que ilumina, que da calor y que purifica (cf. Mt 5,13-16)
y como levadura que leuda toda la masa de la humanidad para que en ella resplandezca
su origen divino y obre con los criterios divinos (cf. Mt 13,33).
Ustedes, los fieles laicos, tienen que llevar la luz de
Cristo a los demás. El día de su bautismo sus padres los presentaron y los
ofrecieron en el templo como José y María a Jesús. Por medio del bautismo han
recibido el don de una nueva vida en Dios, quien los purificó con su gracia y
convirtió en el templo del Espíritu Santo. O sea, que Dios los ha constituido
en luz para que la lleven a los demás y no les está permitido sacarse el lazo
de esta maravillosa responsabilidad.
Tienen que llevar la luz de la verdad y el amor de Dios a
los que se encuentran en la oscuridad, a los que viven con miedo, a los que la
pobreza degrada día a día, a los que carecen de hogar, trabajo y educación, a
los que están sumidos en la desesperación y sufren conflictos familiares, a los que están ahogados por problemas
económicos, a los que las adicciones han aprisionado en la droga, el alcohol,
el juego, la vagancia, el consumismo, etc., a los que venden su dignidad por
dinero y a los que lucran con la trata de personas. También deben llevar luz a
las personas que viven sin un propósito o significado en la vida, por ejemplo,
las que todavía no saben por qué fueron creadas ni a dónde va su vida.
Ser sal de la tierra conlleva sazonar el mundo con la
presencia de Cristo e impregnarlo con el sabor del Evangelio, teniendo en
cuenta que Jesús les advierte que la sal que se vuelve insípida ya no sirve. Un
modo de volverse insípidos es la tibieza, la mediocridad y la apatía con la que
viven su fe y, por ende, dejando de ser testigos creíbles del Evangelio, que es
el mismo Jesús. Sí, queridos hermanos, deben crecer en fervor y celo por el
amor y la verdad que se revela en la persona de Cristo, salvador de toda la humanidad.
Por último, Jesús empleo la imagen de la levadura para
describir el Reino de Dios, diciendo: "El Reino de los cielos se parece a un
poco de levadura que tomó una mujer y la mezcló con tres medidas de harina, y
toda la masa acabó por fermentarse” (Mt 13,33). Es importante entender esta
imagen. Se requiere solamente un poquito de levadura para hacer que una
cantidad grande de harina se fermente. Así deben ser en el mundo. El Concilio
Vaticano II utilizó esta misma imagen para describir el papel de los fieles
laicos en la vida y la misión de
Queridos fieles laicos, tanto los ama el Señor y confía en
ustedes que, parafraseando el texto de Isaías, con la ayuda de ustedes quiere
"ofrecer a todos los pueblos sobre esta montaña un banquete de manjares
suculentos y un banquete de vinos añejados, arrancar el velo que cubre a todos
los pueblos, destruir
Y del evangelio de Mateo destaco la preocupación de Jesús de
que la gente, que ya andaba tres días con Él, no se fuera en ayunas. Es a
ustedes a quienes les pide que no dejen en ayunas a la gente, tanto en lo
material, sabiendo compartir con el que menos tiene, pero sobre todo en el
orden espiritual. La gente tiene derecho que los que son hijos e hijas de Dios
por el bautismo, les sacien el hambre de conocer a Dios y de llegar a ser hijos
e hijas de Dios, el hambre de conocer y vivir en la verdad, el hambre de ser
justos y practicar la justicia, el hambre de amar y de ser amados, el hambre de
vivir en libertad y de ser libres de verdad, el hambre de unidad y de vivir en
comunidad, el hambre de amistad y de vivir como amigos, el hambre de
fraternidad y de ser solidarios, el hambre de paz y de ser fautores de la paz.
En fin, con el salmista hemos cantado que "el Señor es
nuestro Pastor, que nada nos puede faltar; que Él nos hace descansar en verdes
praderas, que nos conduce a aguas tranquilas, que repara nuestras fuerzas y nos
conduce por senderos de justicia” (Sal 22,1-3b); por eso, le pidamos a nuestra
Madre y Protectora celestial que así como Ella creía y oraba con estas
certezas, también nosotros lo hagamos con mayor compromiso, generosidad,
alegría y fidelidad. ¡Así sea!
¡¡¡Nuestra Madre del Valle!!! ¡¡¡Ruega por nosotros!!!