Urbanc: “Todo gobierno debe contar con individuos íntegros”
En el tercer día del Septenario, rindieron tributo a la Virgen del Valle la gobernadora, intendentes y los gabinetes, durante la Santa Misa presidida por el Obispo Luis Urbanc.
En el marco del Año de la Formación de los discípulos
misioneros, la Palabra de Dios tuvo un lugar privilegiado, y luego de la
proclamación del Evangelio, el Obispo bendijo a los presentes con las Sagradas
Escrituras.
En su sustanciosa homilía, "de tinte educativo para ser
coherente con la impronta formativa que le damos a este primer año de
preparación al jubileo del 2020”, dijo, Mons. Urbanc se explayó en el carisma
de gobernar, teniendo en cuenta el año electoral. Primeramente, rescató
reflexiones del Papa Francisco, quien, el 16 de septiembre de 2013, decía que
"las dos virtudes indispensables de un gobernante son el amor al pueblo y la
humildad. Un gobernante que no ama no puede gobernar: a lo sumo podrá
disciplinar, poner un poco de orden, pero no gobernar. ¡No se puede gobernar
sin amor al pueblo y sin humildad! Todo aquel o aquella que va a tomar posesión
de una función de gobierno, debe hacerse estas preguntas: ¿Amo a mi pueblo para
servirlo mejor? ¿Soy humilde y escucho a todos, escucho las distintas
opiniones, para elegir el mejor camino?”.
Desde la Doctrina Social de la Iglesia, apuntó que "la
política es una de las formas más altas de la caridad, porque es servir al bien
común. Por tanto, ninguno debería decir: 'Yo no tengo nada que ver con esto, ellos
gobiernan...' ¡No!, yo y tú somos responsables de su gobierno y debemos hacer
lo mejor para que ellos gobiernen bien y debemos hacerlo participando en
política como uno pueda. No nos está permitido lavarnos las manos, ¡Todos
debemos hacer algo!”, enfatizó.
Luego dijo que lo mejor que podemos ofrecerles a los
gobernantes es la oración. En este sentido llamó a que "demos lo mejor de
nosotros, ideas, sugerencias, lo mejor, pero sobre todo, oración. Recemos por
los gobernantes, para que gobiernen bien, para que lleven hacia adelante a
nuestra Patria, a nuestra Nación, para que haya paz y bien común".
El Obispo resaltó que "para lograr buenos resultados en la
política y en la gestión pública se requiere contar con gobernantes y
funcionarios que hayan interiorizado los valores y posean una conducta íntegra,
pues son quienes marcan las directrices y operan las instituciones”.
Al introducirse en la cuestión ética, el Pastor Diocesano
dijo que "el fin de la ética, en política, es el cuidado de la dignidad humana:
que el ser humano sea más humano. Para el hombre es bueno lo que preserva,
fomenta y realiza su humanidad. El hombre ha de explotar su potencial humano,
en aras de una sociedad humana y un ecosistema intacto, cambiando básicamente
su rumbo de actuación. Su humanidad en potencia es muy superior a su humanidad
en acto”.
En otro tramo manifestó que "una deliberación exhaustiva en
relación tanto a la manera de frenar actitudes antiéticas en el ámbito público
como a la recuperación de la confianza del ciudadano conduce a la idea de que
no es a través de controles externos a los individuos que realizan la función
pública como se impide que éstos cometan actos indebidos sino que es a través
de la sensibilización, del desarrollo de la conciencia así como del establecimiento
de principios internos en las personas como se podrá evitar la realización de
actos contrarios a la ética. Pretender someter a los hombres por la fuerza del
poder o de la ley con controles externos no es el mejor camino”.
También apuntó que "al ser las instituciones de carácter
público, es importante contar con personal formado en ética, entendida ésta
como la herramienta poderosa que forma la conciencia de los hombres y
desarrolla plenamente su capacidad de juicio”. Por ello, consideró que "la
formación ética es vital en los individuos pues éstos tienen un carácter
eminentemente activo en la marcha y desarrollo de los organismos. Precisamente,
una de las causas que ha provocado la desconfianza en las instituciones
públicas es la ausencia de principios y valores éticos, lo que da pie al
incremento de vicios o actitudes antiéticas tales como la corrupción, el abuso
de autoridad, el tráfico de influencias, etc.”.
"Cuando los hombres
públicos siguen una filosofía ética, se auto-controlan y son responsables de su
conducta y de cada uno de sus actos. Todo gobierno, para mantener una eficiente
administración, debe contar con individuos íntegros”, afirmó.
Los alumbrantes acercaron los dones de pan y vino hasta el
altar junto con ofrendas de agua mineral y elementos de limpieza, que serán
destinados a la atención de los peregrinos.