Varita mágica con rotor
La situación imperante en Catamarca, motivada por las intensas precipitaciones y -consecuentemente-, la crecida de los ríos y el consiguiente aislamiento de poblaciones han proyectado a un primerísimo plano a los helicópteros.
Algunos lamentan que Catamarca no cuente con una aeronave de ese tipo. Otros le achacan a esa falencia los problemas que padecen muchos pobladores que además del aislamiento, sufren la falta de electricidad y agua potable, alimentos, medicinas, calzado para chicos y nylon para hacer taperas por no citar otras carencias. ¿Todo por culpa de no tener un helicóptero? Parece un tanto excesivo.
Los helicópteros, como cualquier aeronave, tienen limitaciones de diversa naturaleza que tienen que ver, en alguna medida, con cuestiones eminentemente técnicas que hacen a la diferencia entre uno y otro de estos aparatos.
Pero existe una limitación que es común a todos: la meteorología. Por muy avanzada que sea la aviónica instalada en una de estas aeronaves, si la visibilidad está por debajo de ciertos mínimos o las condiciones meteorológicas son desfavorables, los helicópteros no volarán. Como los pájaros que cuando hay mal tiempo se quedan en el nido o acurrucados en una rama.
No obstante, de acuerdo a ciertas manifestaciones, hay quienes suponen que los helicópteros funcionan como una varita mágica y con solamente aterrizar en un pueblo aislado se restablecerán los servicios del agua potable y energía eléctrica para empezar. Lo demás vendrá “por añadidura”.
Que no se equivoquen los que confían en que un helicóptero les va a acercar 20 30 toneladas de carga. O que trasladará a la Gobernadora con una numerosa comitiva de funcionarios a dialogar con la gente y sacarse la foto.
Para Catamarca, un helicóptero es algo de “urgente e imprescindible necesidad” y los hechos lo demuestran acabadamente. Falta la decisión política para comprarlo. La doctora Lucía Corpacci, Gobernadora de Catamarca tiene la palabra. Y el poder para adquirirlo.