Vecinos exigen con urgencia la reparación de la Ruta Provincial 30
La Ruta Provincial 30, que conecta Bañado de Ovanta con San Pedro de Santa Rosa - Guasayán, se ha transformado en una trampa mortal para automovilistas y transportistas del este catamarqueño.
El deterioro extremo del asfalto, sumado a la falta total de mantenimiento, desató la alarma entre vecinos, productores y usuarios frecuentes, que reclaman respuestas urgentes al gobierno provincial.
La situación no es nueva, pero se agravó en los últimos meses: pozos profundos, banquinas inestables y tramos intransitables afectan seriamente la seguridad vial. “No es exagerado decir que cada viaje es un peligro. Ya no sabemos cómo esquivar los pozos sin romper el auto o terminar en el hospital”, denunció un conductor habitual de la zona.
Accidente tras accidente: la ruta que ya no se puede ignorar
Según testimonios locales, se multiplicaron los accidentes en la RP30, muchos de ellos evitables si la vía estuviera en condiciones mínimas. A esto se suma el costo económico que deben afrontar quienes la transitan: roturas de neumáticos, tren delantero dañado, y hasta pérdidas en transporte de productos perecederos.
“No solo está en juego la vida de los que circulamos por acá todos los días. También nos afecta en el bolsillo y en el desarrollo económico de la región”, expresaron desde una asociación de vecinos.
Reclamo directo al Gobierno
Cansados de esperar promesas que no se concretan, los habitantes exigen que Vialidad Provincial y el Ministerio de Infraestructura actúen de inmediato. Piden un plan de obras real, con plazos concretos y supervisión, para garantizar que la ruta vuelva a ser segura y funcional.
“La reparación de esta ruta no es un lujo, es una necesidad básica para una región que trabaja y produce. Queremos rutas que conecten, no que nos aíslen o nos pongan en peligro”, reclamó un vecino de San Pedro.
Una vía clave para la economía y el desarrollo local
La Ruta Provincial 30 es un eje estratégico para la movilidad en el este catamarqueño. A través de ella se transportan productos agrícolas, se conecta a estudiantes y trabajadores, y se vinculan localidades que dependen mutuamente.
Por eso, la comunidad insiste: el abandono de esta ruta es un reflejo de la postergación histórica de la región. Y su reparación, una deuda que no puede esperar más.