No vuelve

El kirchnerismo parece haber perdido definitivamente a Oscar Pfeiffer, que no quiere volver del ridículo. Integraba el lote de los que prometía un ingreso triunfal a la UNCA; ahora pide votos para lo peor de Humanidades, a esos mismos que hace unas semanas quería erradicar.  

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POLITICA

¡Una brújula a la derecha! Oscar Pfeiffer integraba el grupo de operadores kirchneristas en la UNCA, que sin conocer demasiado el entramado político interno, prometía otro triunfo a Lucia Corpacci; un sucedáneo del triunfo histórico en la gobernación de la provincia. Todo terminó en un fiasco, que no pasó desapercibido claro, aunque si menguado por la luna de miel que vive la ciudadanía con la mandataria electa.

No conforme con ese ridículo insiste con otro, también relacionado con la política en la Universidad Nacional de Catamarca; la Facultad de Humanidades más precisamente, que mañana define el proceso electoral por la renovación de sus autoridades.

Pfeiffer patrocinaba, con el aval y el financiamiento del actual decano Luis Segura, una lista de candidatos a consejeros estudiantiles que respondían al kirchnerismo. La lista tenía una única finalidad, dividir el voto opositor para facilitarle el triunfo al sector del decano Segura, que se sospecha va por su re-re-re-reelección.

La lista fue privada de participar por una resolución de la Justicia Federal, atendiendo un planteo de otro sector del mismo kirchnerismo, que se negaba al uso del nombre que insinuaba un apoyo de todo el kirchnerismo provincial a esa lista, apoyo que evidentemente no  contaba.

Sin lista, sin velas en el entierro, pero con algún interés que bien haría en explicitar, igual el titular del PI insiste con su postura a favor del sector del muy cuestionado Luis Segura. Otro ridículo consumado. Eso debe interpretarse de su apoyo a Leticia Vargas de Segura, la delfín del Decano, quien no cosecha ni el apoyo de la propia Franja Morada. Increíble, pero cierto.

Es que como se murmura en los pasillos de la Universidad, Vargas de Segura es una candidata muleto, que solo se oficializó para salvar al actual decano Luis Segura del rechazo estruendoso por sus años en el cargo. Una vez conseguida la mayoría de consejeros, reunidos estos en asamblea, terminarían mocionando, y votando, al actual Decano. Eso fue lo que en la cara le insinuaron los chicos de la Franja, en la cara, a la propia Vargas de Segura en una reunión en un hotel vecino al predio a la UNCA.

Desorbitado, en trance por parecer moderado, Pfeiffer ahora se aparece de la nada, declamando y reclamando apoyo para la lista de consejeros estudiantiles que supuestamente votarán a Vargas de Segura. Se desconoce si Pfeiffer se concentrará a partir de hoy, con el mismo ahínco que va a los diarios a reclamar apoyo para un sector político fracasado en la gestión, a solucionarle alguno de los muchos problemas de esa inmensa mayoría de estudiantes que nunca podrán recibirse por el desquicio de una Facultad que se olvida del estudiantado.

Según una investigación difundida hace poco por la prensa local, realizada por los propios docentes de Humanidades, casi el 99% de los alumnos que ingresan a las carreras que se dictan en esa Facultad no llegarán a recibirse. Un escándalo moral, que Pfeiffer parece dispuesto a defender.

Pfeiffer no va a estar cuando la mayoría de los estudiantes que abandonen sus carreras porque Segura destine recursos más a contratar jubilados o a traer docentes ignotos de otras provincias que a comprar bancos. Pfeiffer expresa el despiste, en el mejor de los casos, de un progresismo irresponsable, que llega al ridículo, y del que no quiere volver. Lamentable.

 

 

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