El FCS vuelve a traspasar los límites de la decencia
En marzo de 2011, Catamarca dijo basta a la hegemonía radical, que de la mano de Eduardo Brizuela del Moral buscaba perpetrarse en el Estado provincial.
Aquel histórico 13 de marzo, los catamarqueños dijeron basta
a un Gobierno que hizo del nepotismo una verdadera política de Estado,
alcanzando niveles verdaderamente obscenos, grotescos, donde los lazos
familiares y el amiguismo se imponían sobre la idoneidad y la honestidad para
continuar con el festival de nombramientos a expensas del erario público.
Lamentablemente hoy, nuevamente el Frente Cívico y Social da
muestra de su voracidad por quedarse con un espacio de poder, resentido todavía
por el triunfo en las urnas de Antonio "Gato” Córdoba en Ancasti en 2015, quien
terminó con aquellos largos años en que solo unos pocos, de extracción radical,
se beneficiaban haciendo uso y abuso del municipio.
Para volver, no les importa nada, no conocen límites. Por
ello, solo al radicalismo catamarqueño se le puede ocurrir intentar sacar
provecho de una tragedia que enlutó a una familia, a una comunidad, a todo un
pueblo que todavía no se recupera de la triste e inesperada pérdida de un
padre, un vecino y un líder tan querido como el ex intendente.
Así, en este caso, pretendiendo ampararse en cuestiones
legales, un grupúsculo de dirigentes de la Unión Cívica Radical de Catamarca
apelan al acta de defunción del extinto Antonio "Gato” Córdoba para impugnar la
candidatura de su hija, Nancy Córdoba, propuesta por el Frente para la
Victoria-Partido Justicialista y candidata natural a suceder a su padre que
logró un histórico triunfo en las urnas en 2015.
¿En qué basa su impugnación el Frente Cívico y Social? En
que la candidata propuesta por el FPV-PJ firmó en el acta de defunción de su
padre, en un momento de dolor y confusión como es la pérdida de un ser querido,
que residía en la ciudad Capital.
Sin lugar a dudas, un artilugio, un operativo, que no es
otra cosa que el reconocimiento de que temen que su candidato a intendente de
Ancasti se mida en las urnas con Nancy Córdoba, porque en 2015 el pueblo eligió
un nuevo rumbo de la mano del "Gato” Córdoba, rumbo que sin duda ratificará en
la próxima elección.
Y ese temor se traduce en este deplorable intento de la
oposición de proscribir a la sucesora natural de Córdoba, porque Oscar
Castillo, Eduardo Brizuela del Moral y compañía saben que una elección
democrática, sin trampas, sin embarrar la cancha, donde el resultado lo determinen
los ciudadanos y no esa politiquería nefasta a la que están acostumbrados,
resultaría en un seguro fracaso electoral de su candidato.
Tristemente, los catamarqueños sabemos por tantas malas
experiencias que para estos personajes todo vale con tal de quedarse con un
nuevo espacio de poder. No les importa lo que eligió Ancasti en 2015, ni lo que
quiere y necesita el pueblo en este 2017 para continuar por la senda del
crecimiento hasta 2019.
Afortunadamente, en su soberbia y en su fanática búsqueda de
poder por el poder mismo, estos mal llamados dirigentes, que en el caso de los
ex gobernadores llevan décadas viviendo de la política, de un Estado municipal,
provincial o nacional al que no se cansan de exprimir, continúan subestimando a
los catamarqueños, que ya sufrieron sus prácticas y sus artimañas y que no
están dispuestos ayudar a estos personajes a que cumplan su objetivo de
continuar perpetuándose en el poder, ni en Ancasti ni en ninguna otra
jurisdicción en este año electoral.