Se había generado un clima de cierta expectativa por conocer los resultados de un torneo que tuvo participantes uruguayos.
Pero no pasó nada y los interesados se quedaron con las ganas de interiorizarse pormenorizada y detalladamente de los resultados obtenidos. (Y un buen nivel de fastidio por el desaire de la Señora Juana). Cabe esperar que la difusión del balance se haga lo más pronto posible.
Tal vez sea llegada la hora de contemplar la posibilidad de armar una suerte de “ente autónomo” que se encargue de manejar el Estadio Bicentenario.
Un dispositivo dotado de la autarquía suficiente coma para despegar al Estadio de los vaivenes de la política y de los avatares de la burocracia que caracteriza a los organismos oficiales. Esa burocracia que parece un mal necesario aparentemente imposible de erradicar.
Un funcionamiento adecuado del Estadio podría servir para promover la provincia, generar ingresos, actuar como fuente de trabajo y polo de desarrollo para el sector en el que se halla ubicado, entre otras cosas.
Armar un grupo humano que funcione como Directorio tal vez no sea una ciencia infusa siempre y cuando sus integrantes sean honestos, trabajadores y conocedores del tema.
La dificultad mayor podría radicar en que el Directorio estaría formado por personas que trabajarían ad-honorem o con asignaciones muy pequeñas.
Si los integrantes del Directorio fueran kirchneristas, radicales, pejotistas o seguidores de Pino Solanas o Lilta Carrió no tendría importancia. Algo parecido a lo que hacían personas de bien por “amor a la camiseta”. Que en este caso sería por “Amor a Catamarca”.