Comparado con sus compañeros de equipo resaltaba por ser el de más baja estatura, de allí su apodo; no obstante lo cual y en base a una gran habilidad y permanente despliegue se las ingeniaba para lucirse en el deporte de los “lungos”.
Al margen de sus condiciones deportivas, el “Enano” Sánchez era muy apreciado por sus cualidades humanas; muy querido por toda la gente de Olimpia y también por sus circunstanciales adversarios.
Alejado de la actividad deportiva, se dedicó a su labor como empleado del Ministerio de Trabajo de la Nación, inicialmente en la delegación local y en los últimos años en la sede central de la Capital Federal, en donde lo sorprendió la muerte a los 64 años, víctima de una cruel enfermedad detectada repentinamente.
La “barra borravino” lo evocó por estos días, memorando las múltiples condiciones del “Enano” como hombre, como basquetbolista y fundamentalmente como padre de familia, y el viejo Bar “La Colmena” –de Ayacucho y Mota Botello, como tantas veces- habrá servido de escenario para imaginar el seguro reencuentro de copetines celestiales con el “Puyuyo” y el “Ratón” Nieto, y con el fondo prodigioso de la magistral letra de Enrique Cadícamo remedar aquella escena cuando: “ Tres amigos siempre fuimos/ en aquella juventud.../Era el trío más mentado/ que pudo haber caminado/ por esas calles del sur…”.
Vayan para su familia y sus amigos nuestras más respetuosas condolencias, junto con el ruego a Dios para que “El Enano” Sánchez descanse en paz.