“Quiero que me acompañes en la trascendente decisión que he tomado: dejar definitivamente la pasión de ser dirigente deportivo”, escribió Rodríguez en la invitación a sus colegas y amigos para compartir este particular momento de su vida.
“El Pena”, como lo apodan al todavía presidente “norteño” (la asamblea de renovación de autoridades está citada para fin de mes), recordó en el texto-invitación sus pasos por la dirigencia del vóley, el ajedrez, y distintas sociedades de fomento, haciendo resaltar que “mi mayor debilidad es el fútbol”, para concluir sentenciando: “Amo con pasión a Defensores del Norte, donde tuve el orgullo de ser jugador de inferiores y me premiaron con el cargo de presidente”.
Frontal, directo y apasionado, admite que preferí “ser cuestionado por lo que hacía, antes que alabado por lo que dejé de hacer”, y hasta reconoció que sus carácter lo llevó a adjudicarse las “distinciones” al “limón de oro” o a “la yarará de oro”, no obstante lo cual “tengo la altivez de decir –enfatizó- que jamás abandoné la máxima que me acompañó en la vida, que fue la honestidad y la honradez”.
En su despedida, Rodríguez evocó “la suerte de conocer y aprender de hombres como Don Pedro Tolosa, Rodolfo Soria, Juan Casasnovas, Franco Colla, el ‘Gringo’ Ávalos, Fidel ‘Pocho’ Sáenz, David Dahbar o Julio César Varela Gómez”, al tiempo que instó a seguir “los ejemplos contemporáneos de dirigentes como el Ing. Roberto Carena, Juan Manuel ‘el Tato’ Zurita o el Dr. Julio Jalil”.
De allí que la de esta noche, seguramente, será una reunión con muchas anécdotas, recuerdos y sobre todo de grandes emociones para este hombre del deporte catamarqueño, que con aciertos y errores ha transitado una extensa trayectoria dirigencial a la que, por propia voluntad, hoy ha decidió ponerle su epílogo.