Del juego puede decirse que el equipo de Juan Ángel Bernuncio no supo encontrarle la vuelta al partido, sobre todo en el primer tiempo, cuando dominó el partido y tuvo al menos tres opciones claras de gol que se frustraron en las -más buenas que eficaces- intenciones de Heraldo Aguirre, Cristian Fernández y Wilson Moreno.
El segundo tiempo fue un desconcierto total. Mientras el entrenador no atinaba a realizar un cambio que le cambira la cara y particularmente la actitud al equipo; adentro, los jugadores se desencontraban y hasta llegaron a “desconocerse” y manotearse agresivamente entre el capitán Carlos Rivero y el otro “doble 5”, el riojano Alexis Brizuela, tras fallar en un jugada. Era un mal preanuncio.
Barracas Central, con una defensa sólida, sostenida en la potencia y la altura de sus centrales Gonzalo Peralta y Marcos Torres, más el trajinar incansable y preciso de su volante central, el “Pelado” Alejandro Orfila, se las ingeniaba para conservar un orden estricto, que los jugadores de “Poli” jamás pudieron quebrar. Y así, se animaron a atacar, sin que ya resultara sorpresa la apertura del marcador por parte de Juan Salto, a los 11’ST, como la ampliación del marcador a partir de la falla y el penal cometidos por el portero local Esteban Salvatore, que Sebastián Mattos se encargó de transformar en el 2-0 a los 24’ST.
Policial entró en la desesperación, primero el “Turco” Héctor Acosta y después Matías Sacco se fueron expulsados, y ahí se vino la catástrofe. Otra vez Mattos a los 40’ST y Daniel Cáceres Silva a los 47’ST terminaron de decorar el enorme éxito de los porteños, que se llevaron el pase a los 8vos. de final (ahora enfrentará a SanLorenzo de Almagro) y un jugoso cheque de 300 mil pesos, en medio de la justificada euforia de no más de cien hinchas llegados desde Buenos Aires. Su técnico Juan Alonzo recibió el premio con la serenidad y humildad de un egítimo ganador.
Las imágenes del final fueron lamentables. Por pegarle a un rival caído fuera del campo también se debió ir Jorge David Corzo, expulsado desde el banco de suplentes, los jugadores de “Poli” protestándole al árbitro Julio Barraza y después retirándose a los vestuarios haciendo estallar –a los patadones- algunos vidrios en el interior del estadio, impotentes ante la inapelable derrota. En las tribunas, trifulcas incomprensibles entre los propios hinchas de La Tablada, que se retiraban quemando papeles y algunos trapos, y fuera del “Bicentenario” la Infantería y hasta la Caballería de la Policía de la Provincia debiendo dispersar a grupos de revoltosos con tiros al aire y balas de goma, escoltándolos hasta pasado el B° Parque América.
Triste, solitario y final, pudo haber escrito Osvaldo Soriano. Todo lo que no se merecía la gran campaña que Policial en esta Copa Argentina.