A los jugadores de River los acusan de meter más de dos goles en Catamarca

En su venida, los jugadores de River se dieron tiempo para todo: cumplir con sus obligaciones deportivas y otros menesteres. Lo más importante, claro, fue avanzar hacia los octavos de la Copa Argentina, tras ganarle a Sportivo Belgrano. Pero además, dicen, hubo ruleta, cervezas, fernets, energizantes, Ingrid y Camila.
viernes, 9 de marzo de 2012 00:00
viernes, 9 de marzo de 2012 00:00

También se destacó la buena predisposición de los jugadores millonarios para atender a sus hinchas, con saludos, fotos y autógrafos, algo que muchos equipos grandes, incluido “el Millo”, suelen ignorar otras veces cuando van al interior.

Y fue tan placentera la estadía en Catamarca, que después del triunfo del martes, el entrenador Matías Almeyda les dio la noche libre a sus dirigidos, ya que el regreso a Buenos Aires se producía al mediodía de ayer.

Después de cenar, algunos se fueron a dormir y otros caminaron unos 50 metros, hasta el casino, para festejar el triunfo como se merecía.

La ruleta unió a un experimentado y a un par de pibes (uno perdió bastante); mientras una mesita cerca del fondo reunió a unos seis jugadores, de los más conocidos, que estaban distendidos entre cervezas, fernets y energizantes.

Los muchachos millonarios eran fácilmente identificables, ya que lucían ropa oficial del club de la Banda. Y siempre tan gentiles, accedieron a sacarse fotos con sus fans (en un pasillo, por cuestiones de seguridad del casino) y hasta a compartir la mesa con un par de agraciadas señoritas.

En honor al día de descanso, los muchachos disfrutaron con Ingrid y Camila, que estaban acompañadas por un amigo. De repente, uno insinuó que le iría mejor fuera que dentro de la cancha. Se paró, caminó unos pasos y organizó todo en minutitos. Charlas en voz baja y a volver al hotel (“porque Mati se va a enojar”), cuando eran más de las 4 del miércoles.

Enseguida partió la avanzada de jugadores hacia el primer piso y detrás de ellos salieron los mozos con un par de bandejas cargadas. Tres packs de seis cervezas, por un lado, y unos 10 vasos de fernet con coca y un par de cerveza de origen estadounidense, por otro.

La atención no era porque sí, ya que hubo propina de tres billetes lilas. Al festejo le faltaba algo, entonces el “ruletero” les pidió ayuda a los predispuestos mozos, que les dieron con el gusto. Se escuchó música fuerte y mucho jolgorio. Era obvio, River había ganado, dentro y fuera de la cancha.

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