Renunció Mario Vega y Las Chacras se convirtió en un hervidero

En medio de la sesión constitutiva del Consejo Directivo, Mario Vega renunció anoche a la titularidad de la Liga Chacarera de fútbol, cargo para el que había sido electo diez días atrás, y ahora la entidad –en virtual acefalia- deberá convocar a una nueva asamblea para nominar otro presidente. Corren peligro el inicio de la temporada y la continuidad del fútbol infantil.
martes, 17 de abril de 2012 00:00
martes, 17 de abril de 2012 00:00

Ante el “portazo” de Vega, el titular saliente Raúl Bracamonte -con mandato vencido- seguirá al frente de la institución con funciones prorrogadas hasta que se pronuncie nuevamente el máximo organismo de conducción a través de los delegados asambleístas de los distintos clubes afiliados, y que al momento de la convocatoria estén regularizados ante la Inspección General de Personas Jurídicas (IGPJ).

Vega, que es actual concejal del Frente Cívico y Social en Valle Viejo, renunció ante el marcado tono opositor que iba tomando la integración del nuevo Consejo Directivo, donde sobre 28 cargos apenas 2 respondían a la afinidad con el flamante presidente, ahora dimitente, después de que fuera electo el 5 de abril pasado por apenas 1 voto de ventaja, en una cerrada definición de la asamblea por 9 a 8 sobre Bracamonte, que se postulaba a la reelección.

Iniciada anoche la sesión constitutiva, Bracamonte (Club San Martín) fue electo vicepresidente primero propuesto desde el sector “veguista”, luego siguió la nominación de Marcos Paz (La Tercena) como vice segundo, y en tercer término surgió el nombre de Oscar Quinteros (Obreros) para ocupar la secretaría general a instancia del propio Vega. El ambiente comenzó a enturbiarse con la elección del secretario de actas, cargo para el que Vega pretendía el acompañamiento de Luis Maturano (Los Sureños), pero el frente opositor encabezado por Bracamonte impuso por 9 a 8 a Fedra Luna (La Tercena), tendencia que se repitió en la designación del vocal primero, donde el oficialismo impulsaba a José Correa (Villa Dolores) pero terminó siendo elegido Daniel Soria (Coronel Daza).

Antes había pasado sin sobresaltos la designación del “veguista” José Isasmendi (Obreros) como tesorero y del opositor Octavio Pacheco (Ateneo) como protesorero; sin embargo, en los sucesivos cargos puestos a consideración, hasta los de vocales suplentes, recibían dos propuestas, entre las que, invariablemente, se terminaban imponiendo las “raulismo” (por Bracamonte).

Cumplido el rito de constituir el Consejo Directivo, Vega se dio con que solo contaba con dos consejeros “leales”, lo que le llevó a decir que “en estas condiciones no voy a poder pedir ni un vaso de agua, porque me lo van a negar…”, y cerrando su mensaje, ante la sorpresa generalizada de los presentes, anunció su dimisión y que “mañana (por hoy) les voy acercar la renuncia por escrito”.

Tras su desconcertante decisión, Vega se retiró del recinto sin pronunciar más palabras, dejando un intrigante e incierto presente para el fútbol de Las Chacras, que por lo pronto este fin de semana no iniciará su temporada de primera división, además de poner en dudas la continuidad del fútbol en las divisiones inferiores.

Repuestos de la sorpresa, dirigentes de distintos clubes analizaban los pasos a seguir, que en principio fueron los de convocar a sesión ordinaria para el lunes próximo donde se decidiría la fecha para el inicio del torneo Apertura 2012, y se volverá a poner en marcha la maquinaria para la convocatoria y armado de la nueva asamblea.

Lo que quedó en claro desde el punto de vista estatutario es que Bracamonte, que anoche había sido electo vicepresidente primero, no podrá suceder a Vega y completar su mandato, porque la nueva comisión directiva no llegó a ponerse en funciones, y tampoco transcurrieron los 90 días de actividad, que se exigen como para que se diera por iniciado el nuevo ejercicio.

Nunca tan bien aplicable aquello de “barajar y dar de nuevo”, aunque se deberá atenuar también el nivel de enfrentamiento para volver a reencauzar por los mejores carriles al balompié del otro lado del río del Valle, por estos días convertido en un impresentable y caliente hervidero. 

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