CON VISTAS A LA ASAMBLEA PARA ELEGIR PRESIDENTE

Cambio en la sucesión liguista: sale Vera y entra Daniel Barros

Silvio Godoy no afloja en sus aspiraciones de continuar al frente de la Liga Catamarqueña de Fútbol, mientras sus opositores han cambiado de planes para formar un frente con más fortaleza y, además, certezas de forzar su reemplazo: salió “de la cancha” Carlos Vera y ahora entró a tallar el nombre de Daniel Barros, actual secretario del Ambiente en el gobierno de la Dra. Lucía Corpacci.
viernes, 20 de abril de 2012 00:00
viernes, 20 de abril de 2012 00:00

Vera se “mancó” cuando intentó buscar respaldos en ámbitos del oficialismo político en la provincia, donde -pese a su confesión de “peronista y de chiquito…”- ya le tenían contadas las costillas de empresario constructor con muchos expedientes cobrados y/o por cobrar desde los tiempos “dorados” del Frene Cívico y Social.

Aunque ahora niegue relaciones partidarias con referentes del Frente para la Victoria, se sabe de sus visitas a caracterizados despachos de la Casa de Gobierno, desde donde no habría logrado el respaldo suficiente, por lo que los clubes que lo impulsaban para que presida la Liga Capitalina habrían dispuesto “acelerar el cambio”.

Tampoco Vera había terminado de seducirlos, sobre todo cuando como vicepresidente propuso al andalgalense Ariel Giordani, otro empresaro como él, lo que abrió un severo interrogante entre los dirigentes futboleros capitalinos. “¿Entre nosotros no hay ninguno cómo para que lo acompañe?”, se preguntaban después de recordar que “ya le hicimos lugar a él, siendo que viene de Las Chacras”.

En medio apareció un argumento que Godoy guardaba bajo siete llaves y esperaba que nadie lo recuerde: que para ser presidente de la Liga Catamarqueña había que registrar al menos cierta trayectoria o algún paso por los clubes afiliados, condiciones de las que Vera carece absolutamente, y el actual presidente pensaba esgrimir para objetar el pliego del chacarero si le tocaba enfrentarlo en la Asamblea.

En medio de esos conciliábulos, a alguien se le ocurrió lanzar la alternativa de José Carlos Tapia, ex presidente de la Liga de Veteranos y del Club Chacarita, pero el proyecto se abortó antes de siquiera contar con adherentes que lo propongan entre los asambleístas.

También se habló y habrían existido reuniones para postular al Dr. Julio César Jalil, de notoria cercanía y afinidad con San Lorenzo de Alem, pero el galeno está cada vez más comprometido con su profesión de médico y “mis queridos pacientes” -como le gusta decir-,que con cualquiera de las otras tentaciones que pudiera dispensarle una vida pública de mayor exposición.

Por eso no llamó la atención observar en los últimos días a ciertos presidente de clubes visitando casi a diario, y en distintos horarios, los despachos del CAPE, el Centro Administrativo del Poder Ejecutivo con asiento en el antiguo Regimiento, donde funcionan  las más diversas dependencias oficiales. Donde también algunos directivos desempeñan sus tareas como empleados públicos, aunque últimamente encaminaban sus pasos, casi recurrentemente hacia el área del Ambiente y, más puntualmente, hacia el despacho del secretario del organismo: Daniel Barros.

Hombre de dúctil verbalidad y reconocida “cintura” política, aunque su físico pretenda desmentirlo, Barros es también gente del fútbol, por mucho tiempo vinculado al Club Vélez Sarsfield, desde la cercana vecindad del domicilio paterno, pasando luego por distintas comisiones directivas, hasta representarlo como delegado en la Liga Catamarqueña, de la que llegó a ser vicepresidente en los tiempos del Arq. Fernando Rivera.

Ahí, por estas horas, estaría cerrando el consenso de las entidades que consideran que el ya prolongado tiempo del actual presidente en la Liga Catamarqueña se acabó. La definición se verá en apenas cinco días más, cuando el miércoles 25, a las 18 hs., en la sesión ordinaria de la Asamblea se llegue al punto de elegir “un presidente y un vicepresidente” por el período               2012/2014. Aunque cinco días, que no son muchos, en este indescifrable mundo del fútbol vernáculo pueden resultar una eternidad, como a la que aspira el propio Godoy decidido a dar pelea hasta el final.  

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