Nueve de los asambleístas habilitados votaron por el regreso del actual concejal del Frente Cívico y Social en Valle Viejo, que condujo la entidad por seis períodos entre 2004 y 2010; mientras que los ocho restantes se pronunciaron por Bracamonte, que cumplió dos ciclos en 2010/11 y 2011/12. Singulares anécdotas, con todos los condimentos de chicanas y fulerías de las elecciones político-partidarias.
La Asamblea General Ordinaria de la Liga Chacarera sesionó la noche del jueves último, en la sede de la institución, en Tres Puentes, Valle Viejo, donde apenas diez clubes de los diecisiete afiliados pudieron tomar parte del decisivo acto institucional.
Los clubes de la 1ra. división “A” autorizados a participar fueron Ateneo Mariano Moreno, Obreros de San Isidro, Deportivo Sumalao, Defensores de Esquiú, La Tercena, Coronel Daza y La Merced. En tanto que por la divisional de Ascenso estuvieron el Sportivo Villa Dolores, Social Roja y Los Sureños. Cabe aclarar que a los fines de la elección del presidente, los clubes de la “A” disponen de dos asambleístas, y por lo tanto de dos votos, mientras que los de la B cuentan con un solo delegado.
No estaban habilitados San Martín de El Bañado, Independiente de San Antonio, Social San Antonio, Juventud Unida de la Falda, Deportivo Las Pirquitas, Cultural y Deportivo La Carrera y el Social y Deportivo Los Altos.
La sesión se abrió con la presentación y aprobación de los poderes, y la inmediata designación del presidente de la Asamblea, cargo que recayó en Julio “Pichón” Jaime, uno de los delegados de Defensores de Esquiú. Como secretarios actuaron Luis Maturano (Los Sureños) y Julio Rodríguez (Obreros).
No más abierta la reunión se produjo el primer hecho que preanunciaba una noche intranquila. Uno de los delegados de La Merced, Claudio Brizuela, estaba presente pero no así su poder, que debió ser traído personalmente por el presidente del club de Paclín, Teobaldo Savio, que al enterarse de la novedad ni siquiera estaba en su pueblo, sino en viaje desde Tucumán. Igualmente avanzó la Asamblea con Brizuela fuera de ella.
Después de aprobados la memoria y el balance, a los que casi nadie presta demasiada atención, llegó el punto crucial de la elección del presidente. Aquí se produjo otro largo, aunque casi infantil, momento de debate por la modalidad del sufragio. Con un solo voto incluyendo el nombre del elegido escrito por delegado votante, con dos por ambos candidatos o tres incorporando la alternativa de la opción “en blanco”, que finalmente triunfó. Antes se había discutido que todos se conocían las letras los votos debían ser escritos por una sola persona, el presidente Jaime para evitar la identificación de los votos. Algo que finalmente se descubrió por la siguiente alternativa de la sesión.
Cuando todo parecía encaminarse hacia la votación, sorpresivamente y en medio de la noche, apareció un ofuscado Teobaldo Savio, denunciando que “La Merced envió el poder del delegado Brizuela, en tiempo y forma, el martes último, pero en la Liga no había nadie para recibírselo”. Otra discusión, que el avezado delegado de Villa Dolores, Pedro Caliero capitalizó rápidamente, proponiendo una votación “nominal” de los asambleístas para determinar si se permitía la incorporación de Brizuela, la que finamente fue aceptada por 9 a 7.
Este acontecimiento terminó de marcar el rumbo de la Asamblea, mostrando al menos una primera tendencia favorable a Vega, sobre todo por la oposición exaltada, que sin corresponderle por no ser asambleísta, hacía Bracamonte objetando la inclusión del delgado “mercedino”. Allí se puso blanco sobre negro, no solo por la Inclinación de los clubes, sino de los mismos delegados, y hasta permitió “visualizar” la fractura de la decisión en un club con dos votos. Todas las miradas y comentarios se orientaron hacia Piedra Blanca.
Llegado finalmente el decisivo instante del voto, con el paso de los delegados por el cuarto oscuro y el posterior conteo de los sufragios, Mario Vega logró nueve adhesiones sobre las ocho de Bracamonte. Estaba cantado que Vega había sumado los dos votos de La Merced, Obreros, Sumalo, más uno del “corazón partido” de Defensores de Esquiú, y los dos de Villa Dolores y Social Roja. Y Bracamonte se había quedado con las decisiones dobles del Ateneo, La Tercena y Coronel Daza, la otra porción “sagrada” y el acompañamiento de Los Sureños. Lo que se pretendió esconder en un momento quedó palmariamente al descubierto por la inexperiencia, y hasta la vehemencia para defender sus posturas, en otros casos, de los propios asambleístas.
Cerrado el escrutinio e invitado a hablar ante los asambleístas Vega reconoció que “fue una de las asambleas más reñidas de la Liga Chacarera en décadas”, destacando que “seguramente el trabajo de Raúl (por Bracamonte), para que esta institución esté con vida y con tanta vigencia, marcó el resultado de esta votación”.
Inmediatamente convocó “a todos los clubes, porque todos van a tener oportunidades de sumarse al Consejo Directivo cuando el lunes sesione la reunión constitutiva”, exhortando a continuar “con los principios que guiaron a Primo Prevedello, a Pedro Garzón, a ‘Lucho’ Vera y ahora a Raúl, para que esta Liga siga creciendo”.
Vega se propuso “gestionar ante los gobiernos provincial y municipal todo aquello que sea necesario por el bien de la Liga, y de esa forma mejorar y renovar todo lo que se pueda por el bien de nuestros clubes chacareros y de esta institución”.
Por su parte, los delegados Rodríguez (OSI) y Jaime (DE) abogaron por la “adecuación de los estatutos y los reglamentos de la Liga a los nuevos tiempos y exigencias de la época”, mientras que Caliero (VD), en un sorpresivo pronunciamiento, instó a “impulsar gestiones encaminadas a la unificación de las ligas Catamarqueña y Chacarera, como aporte a la transformación y el engrandecimiento del fútbol de toda la provincia”.