Partieron con las cañas de punta que elevaban la bandera bien alto, Panchito Cejas y Antonio Vera, y el aplauso de personas que pasaban y una cámara de fotos que los retrataba de una escalinata por la periodista Anabel, tomaron por calle San Martin, con un paso raudo que lo seguía Gladys Pacheco y Ramonita Ibáñez iban formando el andar ondulante de la larga bandera que nos dono Fernando Jalil; con sus quince metros de largo, no había que descuidarse por eso el Dr. Federico País empezó a sumarse a trote y marcha, a la par de Jesús Maza, que sonaba un silbato a cada instante, cuando en algún lado les gritaban ¡VIVA LA PATRIA!...¡¡VIVA LA CELESTE Y BLANCA!, con un flamear ondulante, acariciaba a Martita Fernández que iba a la par de Sarita Espeche descorriendo los metros de la distancia cuando ya iban 30 minutos de carrera, y se quedo por su edad la niña Rocío de 13 años, que en seguida vuelve a acoplarse; las penumbras y la distancia se desvanecen porque allí vamos hidalgos con el orgullo de pertenecer a mi patria, porque es el sentimiento del alma que sale del grito de Roberto Farías, y “Cachacho” Díaz que en la moto nos acompaña, a la par de unos policías que en distintos trayectos nos dan una mano, porque también la patria los llama, y el respeto de los Cadetes que hacen guardia en la Escuela, mientras sus camaradas lealtad y entregar la vida juran…con un ¡SI PROMETO!, pero allí vamos cuando una radio llega a nuestro encuentro, somos de la Valle Viejo nos dicen, y al aire nos sacan, así muchos se enteran y son más los que salen a recibirnos a gritar ¡viva por la Bandera!, con el auto de Juan López que nos protege con su marcha, porque a unos pocos parece importarles nada. De pronto cuando el sol refulge en lo alto, a la Plaza del Aborigen llegamos, allí hay una carrera de bicicleta, y todos saludan con respeto nuestro paso, ahora Pablo Álvarez y Sarita Espeche abanderados. Ya estamos un poquito cansados, pues ayer también corrimos unos kilómetros acompañando a los “Chasquis”.
Del Parque de los Niños nos llaman que apuremos un poquito y que del desfile seamos parte, ya con más de una hora de carrera apuramos el paso, y otro móvil de la Policía se suma a acompañarnos con sirena y baliza, la atención de todos llamamos, se nos unes otros atletas, jóvenes, niños y veteranos: Claudia, Fabián y sus hijas pequeñas, las sirenas te adormecen el alma, y la sangre se calienta en las venas, porque es un sentimiento que mata, recuerdas a su creador Don Manuel Belgrano, a un amigo que murió en Las Malvinas y que derramo su sangre por ello, ¡como pa’ que no te corra una lágrima, mi hermano!, si ya casi llegamos porque las marchas se están escuchando, y aparece Vanesa con Miriam y más gente que se va sumando, ya vamos con dos horas de trote pero llegamos, el desfile va terminando pero detrás de la escuela de Cadetes ya estamos, suspiramos, esperamos; allí está el palco y nosotros estamos toditos transpirados, cansados, se la ve a nuestra gobernadora que parece esperarnos, no estamos equivocados, una sorpresa a todos causamos, el último aliento, bandera bien alto la saludamos, Gracias Gobernadora por esperarnos. Cada uno de su lado o Junción de la fiesta ha participado, con un himno a la libertad y a la Patria se ha sumado, nosotros corriendo hemos desplegado al aire esta bandera, bandera bendita celeste y blanca, bandera que quema mi pecho, bandera que corriendo llevo en el alma.
Agrupación de Atletas Veteranos “Pedro Roberto Arias”.
Agrupación de Escuelas de Atletismo.
Asociación de Marchadores de Catamarca.