D’Agostini largo con el número 533 en los laterales de su camión, en la zona de los Chorrillos, Miraflores, desde donde los vehículos ya comenzaron su parte deportiva que los depositara en la jornada de hoy en Pisco, a casi trescientos kilómetros de la capital peruana, Lima.
Los pesos pesados del Dakar han sido los últimos en salir del parque cerrado rumbo a la Panamericana Sur, la vía rápida que flanquea la costa pacífica en dirección a Pisco. El primero de los “gigantes” en salir fue el dorsal Nº 500, el ganador de 2012, Gérard De Rooy, al volante de su imponente Iveco, seguido por el Kamaz de Eduard Nikolaev y el Man de Marcel Van Vliet. A continuación salió al Tatra de Ales Loprais, el Iveco de Hans Stacey, y el Kamaz de Ayrat Mardeev, todos ellos muy competitivos durante la última edición del Dakar.
El primer día
En total, son 449 los vehículos autorizados para tomar la salida de este Dakar 2013: 183 motos, 38 quads, 153 coches y 75 camiones, un contingente ligeramente más amplio (6 unidades) que el año pasado.
Los primeros competidores de la Gran Caravana salieron esta mañana a las 7h50 hora local de la capital peruana en dirección a Pisco, para afrontar la primera etapa de esta edición. Esta jornada “ligera” les reserva un total de 263 kilómetros, 250 de ellos en enlace antes de abordar los 13 últimos de especial en las inmediaciones de Pisco. Se trata en cierta forma de una etapa de clasificación para calentar motores antes de salir al asalto de los primeros grandes desafíos; tan solo 24 horas más tarde tendrán que vérselas con las arenas peruanas, primeras cribas o “jueces de paz” de este rally.
Estas primeras etapas de dunas, que sin duda serán muy selectivas, probablemente, crearán numerosos cortes en una edición que según los observadores más avezados promete ser excepcional. Habrá que seguir especialmente de cerca a los defensores del título, Cyril Despres y Stéphane Peterhansel, en las categorías de motos y coches, respectivamente, si bien serán muchos los rivales que pondrán toda la carne en el asador para desafiar su condición de favoritos.