Emocionado, lo contó con un profundo agradecimiento a toda su familia, su esposa y dos pequeños hijos (una niña y un niño), sus padres y a Cristo. “Todo lo puedo en Cristo!!!”, venía escribiendo en los últimos días en su muro de facebok, mientras describía que estaba “clavado en casa, dele y dele leer. Ya no falta nada y eso, en el fondo, es lo que me motiva a estar fijando conocimiento”.
Anoche publicó: “Ya ‘toy a horas de llegar…", marcando su motivación con “ la ilusión que me condena, música de Pier, alta canción”. Con ese incentivo y la ilusión por las nubes se paró esta mañana frente al tribunal examinador de la facultad, y poco tiempo después se retiró con el sueño cumplido de completar sus estudios de ingeniero.
¡¡¡Bien Guido…!!!, felicitaciones, aunque ahora no te vayas a enojar cuando desde alguna tribuna te griten: “Ingenieeeeeroooo…”.