La decisión partió a los fines de preservar la seguridad de los catamarqueños, teniendo en cuenta las amenazas que existían entorno a etse partido que debe disputarse por la Copa Argentina.
Tal es así que finalmente los tucumanos ganaron la pulseada para que el clásico no salga de esa provincia, pero Brumec insistió que Catamarca resignó ese partido para cuidar la seguridad y que la familia siga concurriendo a la cancha, debido a que se trataba de un partido de alto riesgo.
Pero Catamarca gana con este decisión, ya que se confirmó que tras desechar el clásico tucumano en el Estadio Bicentenario, los catamarqueños podrán disfrutar de un partido más en los octavos de final de la Copa Argentina. Es que la provincia se ganó una plaza más para los momentos de definición del torneo federal.