Le dedicó el gol a su fallecido papá

Duelo y goce del "Mono” Rizzardo, “en el nombre del padre”

La noticia atravesó como una ráfaga el estadio “Bicentenario”, apenas terminó el primer tiempo del partido que esta tarde estaban jugando Villa Cubas y Policial, por una de las semifinales del Apertura capitalino: había muerto Oscar “el Loco” Rizzardo, padre del jugador “León”, Miguel “el Mono” Rizzardo, quien cumpliendo la última voluntad de su padre continuó jugando y hasta se dio el gusto de marcar un auténtico golazo, que arrodillado y mirando al cielo ofrendó a su papá.
domingo, 25 de mayo de 2014 20:27
domingo, 25 de mayo de 2014 20:27

Apenas ingresó a la cancha, el "Monito” le contó al cronista de Catamarcactual que su padre "está mal, muy mal…”, en alusión a una consulta sobre el estado de salud de su progenitor, quien inesperadamente debió ser internado el viernes último, tras sufrir un infarto, del que no pudo reponerse. El padre del futbolista estaba internado en un sanatorio especializado en cardología y no obstante los inmediatos cuidados que se le dispensaron falleció esta tarde, justamente cuando su hijo estaba participando de este encuentro.

Al margen del parentesco con el destacado jugador de Villa Cubas, "el Loco” Rizzardo era uno de esos verdaderos "personajes futboleros”, desde su pasado como arquero en el Club Independiente de San Antonio y otros clubes del medio, su paso posterior como director técnico en varias entidades como lo hacía hasta el presente en el Club La Tercena de Las Chacras, o jugando como hasta no hace mucho en la Liga de Veteranos de Fútbol. Vehemente, espontáneo y visceral reaccionaba con euforia en el festejo y con inocultable bronca ante la adversidad. Esencialmente sincero, era de esos tipos que nunca pasan desapercibidos, siempre dispuesto a prodigar como a recibir afectos, y hasta capaz de disculparse ante la certeza de una equivocación o un mal entendido. Un hombre que sentía pasión por el fútbol y justificada admiración por su hijo.

Esa misma pasión y admiración que esta tarde ayudaron al "Mono” a decidirse por seguir jugando, porque "eso es lo que él quería…”, como le confesó el jugador al cuerpo técnico villacubano cuando esta tarde le trasmitió la infausta noticia, al cabo del primer tiempo del partido con Policial. "Apenas le dio el infarto me pidió que no dejara de jugar este partido, así que voy a seguir…”, terminó la confesión de Miguel Rizzardo, quien -como todos sus compañeros- volvió con los ojos llorosos a jugar la segunda etapa.

Después llegó su golazo, la ofrenda hacia el cielo buscando encontrarse y abrazarse con "el Loco” en un seguro y entusiasmado festejo, y el final triunfal del encuentro con Villa Cubas finalista del Apertura capitalino. Otra vez todas las miradas y los brazos de propios y extraños hacia "el Monito”; hasta de los jugadores de Policial que solidarios llegaban a tributarle el amistoso consuelo.

Las incontenibles e inocultables lágrimas, el abrazo con el hermanito en simultáneo con el alborozo de la hinchada del "Altiplano”, fueron el colofón para una tarde absolutamente distinta, donde las circunstancias de una alegría futbolera compartieron su tiempo con el dolor y las emociones del alma.