La presidenta recibió a los jugadores, cuerpo técnico y
dirigentes de la AFA, recién llegados de Brasil. Saludó uno por uno a los
jugadores y dirigentes.
A quien le dirigió unas palabras e intercambió algunas
sonrisas fue con el arquero Sergio Romero, quien con sus manos dio a la
Argentina el pase a la final después de haber atajado dos penales frente a
Holanda.
Seguramente, la jefa de Estado le recordó ese grato momento
y lo felicitó por haberse convertido en el héroe, tal como se lo había
anticipado Javier Mascherano.
Y precisamente, el "Jefecito” fue el que recibió el abrazo más
largo de Cristina. Cuando fue su turno de saludar a la presidenta, no dudó en
abrazarlo fuertemente, dar tres vueltas en el lugar, decirle unas palabras e intercambiar
sonrisas.
Sin dudas, el reconocimiento a uno de los jugadores que dejó
el alma en cada uno de los partidos del Mundial.