En la pelea de semifondo del festival "Puños Hispanos”, donde Lucas Báez se consagró Campeón Mundo Hispano CMB de la misma categoría donde supiera reinar Oliva, nuestro comprovinciano fue superado ampliamente por el movedizo y ordenado Pereyra, perteneciente a la escudería de Pablo Martínez, el mismo manejador de nuestro comprovinciano "el Zurdo” Miguel César Barrionuevo.
Sin una pegada demoledora, el salteño conmovía cada vez que llegaba sobre la humanidad de "Buyú, quien por momentos parecía absolutamente desconcertado; tanto que en el segundo y tercer asalto se fue para el rincón cuando apenas había sonado la alerta de los 10 segundo para el final de la vuelta. En el cuarto asalto, una derecha cruzada al mentón terminó con Oliva en el piso, motivando la cuenta del árbitro Ramón Cordero. Al final de ese round y en el siguiente el referí debió recurrir a la asistencia del médico Hugo Pacheco para verificar el estado de "Buyú”, quien presentaba una profunda y sangrante herida en el arco superciliar izquierdo.
Con ese panorama se cerró el pleito, que los jurados dieron ganado, y justificadamente, al visitante. Arturo Cabrera sentenció 59 a 57 ½, Raúl Herrera 60 a 54 ½ y Alejo Gualinchain 60 a 55 ½ , todas tarjetas favorables al "Chocolate” Pereyra.
El público, en varios pasajes alentó a "Buyú”, un auténtico "boxeador del pueblo”, pero al final como el coach Pablo Sarmiento (sí, el mismo del "Maravilla” Martínez) que lo consolaba antes de que se conociera el fallo, comprendió la certeza de la derrota. Una caída, que más que interrogantes, a Oliva le está señalando el inexorable camino del retiro, aquel al que pese a sus inconductas públicas nunca se resignó. Esa debiera ser la primera decisión del ex gran campeón, un atleta que le puede enseñar mucho a sus colegas del boxeo, y que todavía debe aprender muchas más cosas de la vida.