Rutilantes apariciones en el box local

Morabito y Portero, dos fenómenos marginales con apoyo popular

En el festival boxístico de anoche en el Club Hindú hubo dos peleas que se diferenciaron del resto, por la extracción social y la tardía irrupción de sus protagonistas al siempre fantástico y sorprendente mundo del boxeo. Se trata de los casos del juez de Menores Rodrigo Morabito y de Matías Portero, que no obstante su marginalidad del deporte y el ambiente de “los puños” en este nivel de competencia, lograron la aprobación de los aficionados.
sábado, 17 de octubre de 2015 13:10
sábado, 17 de octubre de 2015 13:10

El magistrado, ya trepando los 37 años, hizo su debut  en la 7ma . pelea de la noche, ante el riojano "Jony” Mercado, al que venció por puntos en fallo unánime de los jurados, mereciendo además el aplauso de todos los presentes al cabo de su faena, y recibiendo las luces de los flashes y las cámaras con los ansiosos micrófonos y grabadores de los periodistas queriendo conocer detalles del singular acontecimiento.

Asumido en su nuevo rol, el letrado respondía cual avezado pugilista, comentando que "al principio me sentí ahogado, tal vez por la presión del debut y la ansiedad de hacer bien las cosas”, redondeando que "a medida que fueron pasando los minutos me fui serenando, y, con más tranquilidad, pude conectar varios golpes”.

Sus colegas de "foro” como de la "magistratura” no quisieron quedar al margen de la cita, y así fue como a varios jueces y fiscales, como abogados "de portafolio y barandilla”, se los pudo ver ocupando las primeras sillas de ring side. El público estuvo a la altura de las circunstancias y no obstante los condicionantes que podrían darse por los antagónicos posicionamientos sociales, hasta visceralmente diferenciados, trató con respeto y hasta con entusiasmo al "juez boxeador”, deslizando incluso las características cargadas motivando las generalizadas risas de la afición.

El caso de Portero también es distinto al del común de los boxeadores. Con 31 años, miembro de una conocida familia de clase media local, se acercó a "Buyú” Oliva, su entusiasta promotor, por comunes y dolorosas circunstancias de las que ambos querían despegarse, hasta encontrar en el viril deporte de los puños una alianza de fervorosa amistad que hoy los tiene como pupilo y entrenador.

Con un cuidado merchandising, en su pantalón y en la remera previa y post pelea, y hasta el estudiado apodo de "el Inca”, en homenaje al desaparecido boxeador venezolano, ex campeón mundial en los pesos superpluma (AMB) y ligero (CMB), y también un declarado "chavista” por su simpatía con el ex presidente de aquel país Hugo Chávez, Portero hizo notar las múltiples adhesiones que contaba entre los presentes.

Hasta su ex compañeros de la ENCJA, algunos profesionales residentes en otras provincias, se hicieron tiempo para venir a ver al "Inca” en su segunda presentación como boxeador amateur, de la que salió airoso como en el debut, esta vez frente a Pedro "Terminator” Farías, del gimnasio del "Piji” Tapia. Para terminar con una desopilante reacción apenas vuelto al camarín tras la pelea, disculpándose ante sus seguidores por "no haberles podido regalar el nocaut, que les prometí”.

Seguramente, ni Morabito ni Portero llegarán a las grandes marquesinas del pugilismo nacional y menos internacional, pero es cierto que con sus rutilantes apariciones han provocado un vivificante impacto en el cada vez más nutrido y competitivo ambiente del boxeo lugareño. Tanto, que antes de que el público se retirara anoche del Club Hindú, la Box Sport Producciones ya anunciaba que ambos estarán en la velada que la misma promotora realizará  el 13 de noviembre venidero. Y hasta podría ser con un pleito "mano a mano”. Entonces, bienvenido los Morabito y los Portero, que le siguen aportando alegría y "ese no se qué” al apasionante mundillo del boxeo.