El momento de los himnos fue el principio
del fin del extraordinario torneo que desarrollaron Los Pumas en la Copa del
Mundo de Inglaterra. Las lágrimas de los protagonistas representaron el orgullo
de un combinado que salió al Queen Elizabeth Olympic Park con la misma actitud
ofensiva que mostraron durante toda la competición.
Sin embargo, la amarilla a Tomás Cubelli
debilitó al combinado argentino y a los 5 minutos, JP Pietersen abrió el
marcador con un prematuro try convertido por Handré Pollard: el 7 a 0 auguraba
la victoria de los africanos. Además, sobre el primer cuarto de hora, el diez
sumó 3 puntos más para que la diferencia fuera más clara.
Antes de irse al descanso, los pies de
Handré Pollard volvieron a extender el triunfo por duplicado. Las efectivas
patadas a la H albiceleste cerró la primera etapa con un abultado 16 a 0.
En el complemento Nico Sánchez se adueñó de
una pelota para que los sudamericanos comiencen a descontar. El drop del
goleador argentino no se disfrutó nada, dado que unos instantes después Eben
Etzebeth le ganó la cuerda a Juan Figallo para establecer el 21 a 3.
El duelo seguía de tres en tres. En el
momento que Argentina volvió a sumar, las cosas se mantenían 24 a 6. Los roces
innecesarios cuando la pelota no estaba en movimiento otorgaron un manto más de
emoción al duro espectáculo, que terminó con el digno try convertido de Nico
Sánchez para cerrar un decoroso 24 a 13.
El bronce se lo llevaron los Springboks,
pero el brillo de Los Pumas iluminó a un pueblo a lo largo de todo el certamen.
El cuarto puesto fue una demostración del crecimiento de un deporte que en el
futuro podrá subir otro escalón.