Tras las tormentas
que obligaron la suspensión del encuentro, el Monumental careció de ambiente
para recibir al clásico de América, protagonizado por Argentina y Brasil. Las
ausencias de Lionel Messi, Sergio Agüero y Carlos Tevez, junto con el flojo
presente del equipo, fueron algunos componentes que colaboraron con el
desinterés del público local.
Los fuegos
artificiales, las estrofas de la FIFA y los himnos de los países fueron parte
del pasado cuando la pelota comenzó a rodar en el Antonio Vespucio Liberti. Una
proyección de Facundo Roncaglia, en menos de dos minutos, expuso la agresividad
del elenco de Gerardo Martino, dado que el ex Boca exigió a Alisson con un
potente centro al arco con destino de ángulo.
La velocidad de
Ángel Di María fue otro de los recursos que empleó el combinado del Tata. El
Fideo tuvo dos ocasiones en las que intentó asistir a Gonzalo Higuaín y a
Ezequiel Lavezzi, pero sus compañeros no lograron conformar la sociedad
perfecta.
Cuando la
triangulación logró ensamblar todos los eslabones de la ofensiva local, se
concretó el 1 a 0. La iniciativa del atacante del PSG, el desborde del Pipita y
el oportunismo del Pocho hicieron estallar a un estadio, que a partir de ese
momento se contagió con el espíritu argentino. Lejos de todos los pronósticos,
los criollos se mostraron muy superiores a un Scratch, que sólo amenazó con la
igualdad en el cierre del primer tiempo con un cabezazo de David Luiz.
En el complemento
no se modificó la esencia del pleito y una extraordinaria sociedad entre
Nicolás Otamendi, Higuaín y Éver Banega mereció concluir en la red. El avance
del central, la pared construida con el delantero del Nápoli y la descarga al
ex Newell's fue otra clara chance de gol, pero el palo le negó el grito al
rosarino.
La displicente figura de Neymar se basó en la falta socios y el ingreso de Douglas Costa intentó resolver el problema brasileño.
Sin dudas, el
ingreso del jugador del Bayern Múnich le cambió la cara al pentacampeón del
mundo y unos instantes después llegó al empate a través de Lucas Lima. El
cambio de frente de Dani Alves y la genialidad del astro del Barcelona
contribuyeron en el tanto visitante.