jueves, 14 de mayo de 2015
23:36
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El árbitro Herrera esperó casi una hora para tomar la decisión final. Todavía no se sabe cómo terminará esta historia. Un escándalo.
A Ponzio le ardía la espalda. Vangioni no podía abrir los ojos. A Funes Mori le costaba caminar. El Pity Martínez lloraba... Todo el plantel de River quedó afectado en ese instante terrible. Una bomba de gas pimienta los alcanzó adentro de la manga, cuando trataban de regresar al campo de juego tras el descanso del entretiempo.
Lo que siguió fue una escena de espanto. Hubo enojos, desconcierto, empujones... Y mucho desconcierto. Al cabo de una hora y de infinidad de reuniones con el veedor de la Conmebol, el árbitro Darío Herrera suspendió el superclásico. Un papelón.