Los goles del partido los hicieron Alario, en el primer
tiempo, y Carlos Sánchez (de penal) y Funes Mori, en el segundo.
El camino a la gloria de River estuvo lleno de dificultades,
aunque todo terminó de la mejor manera. Pasó de estar virtualmente eliminado en
la fase de grupos a clasificarse en la última fecha, por la ventana. En octavos
de final tuvo el sabor especial de eliminar a Boca, luego del escándalo del gas
pimienta. En cuartos se recibió de candidato cuando superó a Cruzeiro, en
Brasil. Tras el receso por la Copa América, River volvió renovado y de la mano
de sus refuerzos, Alario y Viudez, dejó atrás a Guaraní en semifinales. En
Núñez, ante Tigres, le puso el broche de oro y volvió a ganar la Copa
Libertadores, como en 1986 y 1996.
Marcelo Gallardo no pudo estar en el banco de suplentes y siguió el partido desde un palco del estadio.