La caravana del Rally Dakar 2016 llegará
hoy a Bolivia, país que albergará al raid más peligroso del mundo por tercer
año consecutivo. El Salar de Uyuni será el lugar indicado para que las máquinas
acampen por dos días. Sin embargo, la etapa previa, la que debe llevarse a cabo
antes del acampe, puede ser filtro para comenzar a "limpiar” los más de 350
móviles que largaron desde Tecnópolis.
El país del altiplano presentará una dura
escala para algunos pilotos. Ayer, varios expresaron su malestar en la etapa
Jujuy-Jujuy, en la que por momentos estuvieron a 3.900 metros por encima del
nivel del mar. "Me duele la cabeza. La altura complicó no sólo mi estado
físico, sino también al auto. El Mini parecía que tenía menos potencia. La
computadora indicaba que el motor trabajaba a un 80 por ciento”, explicó el
mendocino Orly Terranova.
Otro que la pasó mal fue el cordobés
Jeremías González Ferioli, que se apunó y por ello (tal vez) debió levantar un
poco la velocidad. "Primero me dieron ganas de vomitar y después comenzó el
dolor de cabeza. Creo que fue por haber subido de golpe. Para la etapa de
mañana (por hoy) voy a tomar algo, no creo que vaya a pasarme lo mismo”,
sostuvo el joven que está séptimo en la general de cuadriciclos.
Quien sintió el esfuerzo en la altura pero
en menor medida fue Kevin Benavides. "Me dolió un poco la cabeza. Sólo eso.
Igual, mañana (por hoy) va a estar más complicado porque según nos dijeron
llegaremos a 4.600 metros en algunos pasajes”, contó el piloto salteño que
pelea el título en la categoría motos.
La etapa promete ser la primera complicada
en cuanto al manejo. Hasta el momento, la mayoría de los tramos han sido de
velocidad, por lo que las mejores máquinas marcan el rumbo. Hoy habrá más lugar
para el manejo, y llegando a Uyuni (y más adelante en Belén, La Rioja y San
Juan) tomará dimensión la capacidad de navegación.
Bolivia,
complicada
El campamento ubicado en el Salar de Uyuni
fue de los mejores en las dos ediciones pasadas. Y no precisamente por el gran
servicio de Wi-Fi que presta el gobierno de Evo Morales ni por la belleza del
paisaje, sino porque se para en un establecimiento militar donde hay pabellones
con camas para la mayoría de los integrantes de la delegación (organización,
prensa y, claro, competidores).
Sin embargo, las etapas fueron de lo más
complicado. La lluvia embarró el terreno y el barro era salado, por lo que los
ojos de los pilotos de cuadriciclo y moto no podían ver bien. Además, hay mucha
amplitud térmica, por lo que si un competidor se demora y comienza a oscurecer,
puede pasar frío.
El año pasado, González Ferioli estuvo cerca
de abandonar ya que el frío le jugó una mala pasada y estuvo una hora para
cruzar un río. Laia Sanz fue otra de las que sufrió. "Estoy viendo cómo hacer
para llevar abrigo”, expresó la española ayer en el vivac en Jujuy.
En medio de ese marco con diferentes panoramas para los pilotos, los bolivianos le darán un color interesante a la carrera. Desde la etapa Termas de Río Hondo-Jujuy (el martes) comenzaron a observarse al costado de las rutas banderas de Bolivia. La carrera comienza a ser atrapante y cada competidor debe desarrollar una estrategia determinada en base a su objetivo. Lo más importante, llegar el sábado 16 a Rosario.