Él fue integrante de aquel glorioso elenco
velezano que se denominó "La Maquinita”, porque apareció después de la famosa
"Máquina de Vélez” de los años 40’, contó en un añejo reportaje,
donde con simpatía aludió a su apodo de "Medio Litro”, a raíz de su baja
estatura, contando que "yo no sé quien me bautizó, pero desde que tengo uso de
razón sé que soy el "Medio Litro” Corro”.
"Yo era wing derecho y mi fuerte era la
velocidad, aunque también era hábil con la pelota en los pies”, comentaba en
aquella nota, lo que ayer corroboraba,
el inequívoco referente velezano, Don David Dahbar, quien lo recordó como "un
gran jugador, de mucha velocidad, pero por sobre todas las cosas una gran
persona”.
Aunque le costó llegar a la 1ra., porque "delante
teníamos a enormes ‘monstruos’”, Corro memoraba que "al final llegamos.
Estábamos el ‘Nano’ Rizo, ‘Nino’ Barrionuevo, ‘Gringo’ Ovejero y ‘Cocoliche’
Agüero; una gran delantera, que en realidad no era otra cosa que la barra de la
esquina de Rioja y Maipú; Jugábamos de memoria, porque nacimos en la misma época y éramos como
hermanos”.
Pero el debut no sería de los más halagüeños,
ya que le tocó "cuando Vélez se fue al descenso en el año ’52, cuando perdimos
una final 3-2 sobre la hora, ante Juventud Unida”. De todos modos, el fútbol
catamarqueño le tenía reservada una rápida recompensa "ya que con ese plantel,
en un año volvimos a primera, ganando el ascenso con siete goles a Unión”.
Por si eso fuera poco, "lo genial -se
acordaba Corro-, fue que en el año que volvimos a primera, salimos campeones
venciendo 3-1 a Sarmiento, que tenía un gran cuadro”, y hasta se ufanaba que
"ese grupo llenó de trofeos las vitrinas de Vélez, ganando varios campeonatos
seguidos. Jugaban Luna en el arco, Agustín Carrizo, ‘Minuta’ Barrionuevo, Raúl
Nieva, ‘Cuerudo’ Salazar, Enrique Romero y arriba estabamos yo (Corro), ‘Nino’,
Nano Rizo, Ovejero el ‘Cocoliche’ Agüero”, y después –añadía- "trajeron a ‘Chacho’
Ayala y ‘Reyes’ Moreno’, dos chicos que venían del Bº Cementerio, y el ‘Palito’
Guzmán; todos jóvenes que mantuvieron la jerarquía del conjunto”.
Personalmente fue protagonista de una
auténtica hazaña de aquellos años, cuando en una visita histórica de Rosario
Central, con su primer equipo -fue para un 9 de Julio o un 25 de Mayo, cuando en
esas fechas patrias la AFA organizaba partidos de sus clubes con entidades del
interior- y "Medio Litro” Corro le dio el triunfo a Vélez "con un auténtico
golazo”, rescata Don Dahbar de su memoria.
"Vélez tenía un equipazo, y lo demostramos no
sólo en el campeonato local, sino hasta en una gira por la Patagonia, de la que
volvimos invictos después de siete partidos, y participamos de la Copa Challenguer,
que todos los campeones de las ligas del interior jugaron en la cancha de Boca”,
supo apuntar Corro acerca de aquel momento de gloria en Vélez, compartido con
otros dos grandes del club, que no hace mucho también emprendieron la partida
final: Ramón "el Coyoyo” Vega y Leopoldo "el Palillo” Moraga.
Esas partidas dolorosas, que hoy vuelve a
enlutar a la familia "velezana”, aunque dejan la maravillosa posibilidad de los
recuerdos para cultivar con orgullo la inacabable lección de las mejores
enseñanzas. Por ello, el Club Vélez Sarsfield, a través de su presidente Lic.
Edgardo Macedo y los demás miembros de comisión directiva abrazan
respetuosamente a la familia Corro, con el ruego por una serena y cristiana
resignación.
Juan Carlos Corro, descanse en paz.