"Fueron uno 25 a 30 hinchas, que entraron al vestuario cuando recién habíamos
llegado a la cancha”, describió Tilger, detallando que "nos mostraban revólveres,
que eran de verdad, y a algunos de los jugadores se los pusieron en la cintura,
mientras nos decían que vayamos para atrás, porque de lo contrario nos iban a
romper las piernas a balazos”.
"Vean lo que hacen si es que quieren volver a ver a sus familias”, fue
otra de las amenazas recibidas y descripta por el DT de "Poli”, puntualizandoó
que en un verdadero hecho de "zona liberada”, la policía tucumana "nos hizo pasar al
vestuario y nos dejó a mano de estos violentos, cuando no había más treinta
personas en el estadio”.
"Nos dejaron solos (por la Policía) y debimos enfrentar una situación que
nunca habíamos vivido”, remarcó Tilger.
En su relato, el entrenador de Policial comentó que "esto sucedió
cuando bajamos del micro, una hora y media antes del partido (se jugaba a las
16.30 hs.), cuando apenas había 25 o 30 personas en el estadio, y nosotros habíamos
llegado con los jugadores, el cuerpo técnico y tres dirigentes que nos
acompañaron en el viaje desde Catamarca”, insistiendo que "en ese momento (los
policías) liberaron la zona y los dejaron pasar (a los agresores) para que nos
aprieten”.
Consultado si esta situación influyó en el resultado final del
encuentro, con goleada 4 a 0 a favor del equipo local, Tilger lo relativizó,
aunque comentó que "en estos casos uno habla con los jugadores, trata de poner
calma, pero son situaciones complicadas..., porque estás pensando en conseguir
un resultado positivo para tu equipo, pero después no sabés qué pasa. Y así, uno
se hace la película...”, acotó.
Sin excusas, Tilger consideró: "Creo todo esto que no influyó en el
resultado”, añadiendo que "por el desarrollo del juego te podría decir que jugamos
muy mal, nos ganaron y punto, pero también pasaron estas cosas…”, advirtió.
El DT de Policial puso también interrogantes acerca del comportamiento de
la terna arbitral riojana, integrada por el juez principal Gustavo Darío
Reynoso y los asistentes Ángel Gabriel Asiar y Rafael Zalazar, sobre quienes deslizó:
"No sé si a ellos le pasaron estas cosas, pero decían que los tenían ‘guardados’
en un lugar que nunca supimos, no llegaban y finalmente aparecieron 15 minutos
antes del partido”.
A modo de análisis final, Tilger apuntó que "esto no es ningún
misterio, vivimos en una sociedad violenta y estas cosas pasan”, concluyendo
que "ahora tenemos que tener mucha calma y esperar que ojalá algún día podamos
volver a disfrutar del fútbol que es lo que tanto queremos”.