Tras el ascenso de Defensores de Esquiú

Las “sagradas” sensaciones de una conquista histórica

Mientras la fiesta estalla en Piedra Blanca, después que el micro descubierto de Chanquía trasladó a los campeones desandando la ruta 41 y recorriendo “la callecita” en medio de un inusitado alborozo hasta la sede de Defensores de Esquiú, es imposible sustraerse de todas las emociones acumuladas en una jornada, inapelablemente histórica.
sábado, 14 de mayo de 2016 22:01
sábado, 14 de mayo de 2016 22:01

Es que fue así, por donde se la mire o se la escuche, aún a la distancia. Radio Valle Viejo trasmitía saludos entusiasmados por el común regocijo, que llegaban desde Pico Truncado, o de Andalgalá, de Santa María o desde algún punto de Buenos Aires. De la Liga Capitalina, de la Liga de Veteranos o de la Liga del Ambato.

De todas partes trasmitían la unívoca sensación de inmensa alegría que provocaba la consagración del "Sagrado” de Piedra Blanca, primera de un club de Catamarca, ascendiendo desde un campo de juego en los certámenes "federales” de la AFA.

Las emociones de los relatores, de Osvaldo Pérez, de "Chuchana” Fernández, y otras voces quebrantadas por la euforia, se replicaban en las más diversas, lejanas y hasta inesperadas latitudes.

Y la conmoción de la conquista, remontaban la memoria a queridos nombres y apellidos atravesados por la divisa "rojinegra”, que en una lista irremediablemente incorrecta por los seguros olvidos, unía a Don Benedo Soria con todos los Seleme, o José "Pepe" Jaime, Aurelio Agüero, Oscar Vergara, David De Fillipo, los Saavedra, o los Maturano; mientras en la cancha, el actual presidente el Dr. Marcelo Vildoza se abrazaba con su querido antecesor Diego Gershani, partidos por el llanto, en simultáneo con las felicitaciones que recibían del secretario de Deportes, Maximilinao Brumec.

 El técnico Gustavo Quinteros también lloraba y en cada abrazo con sus jugadores les agradecía por el esfuerzo compartido, y los muchachos le respondían con similar reconocimiento por la confianza y seguridad trasmitidas. Además con el detalle, tal vez más trascendente, de haber alcanzado semejante logro con una "tropa” puramente "catucha” y mayoritariamente "chacarera”, lo que habla a las claras de las condiciones y cualidades del conductor deportivo.

Hoy somos todos Defensores de Esquiú…, si hasta los jujeños que llegaron de Fraile Pintado con el mismo nombre e iguales colores en sus camisetas aplaudieron hidalgamente a quienes los había superado en la dura brega, y los vencedores les retribuyeron con la reciprocidad del acompañamiento, mientras dejaban la cancha encomiados por la "Barra del Padrino” y toda la adrenalina exaltada detrás de las incontables divisas con los colores rojo y negro.

Cómo habrá sido la fiesta, que hasta la policía estaba contenta, y el oficial a cargo del operativo elogiaba el comportamiento de las hinchadas, que como nunca en no sé cuánto tiempo permitieron que los jugadores –solo los jugadores- dieran la vuelta olímpica celebrando la incomparable conquista.

Cuántos datos que resaltan los simbolismos de la inédita hazaña; si hasta el destino quiso que los protagonistas y el escenario del festejo fueran tan cercanos a los de una de las figuras más grandes que diera Catamarca; por eso más cabalmente que nunca y para orgullo de todos los catamarqueños fueron los "Defensores de Esquiú”.

"Paco” Uriarte

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