"Es nuestra oportunidad y nuestro
momento y queremos aprovecharlo. No nos sentimos menos que nadie y sabemos que
después de este partido nos queda un 10 por ciento para alcanzar el
título", remarcó Klinsmann en el monumental estadio NRG, de Houston, en la
previa del partido ante el conjunto argentino.
"Sabemos lo que tenemos y que Messi
estará enfrente, pero tenemos armas para contrarrestarlo. Somos un equipo
agresivo y debemos elevar la vara para competir más allá del resultado, porque
seguramente será un partido fascinante", explicó.
La vinculación de Messi con Maradona resultó
insoslayable y Klinsmann, quien venció a Argentina como jugador en la final del
Mundial de Italia 1990 y como entrenador en los cuartos de final de Alemania
2006, fue contundente a la hora de pormenorizarlos.
"Maradona fue el más grande de su tiempo
y Messi lo es ahora. Cada uno en su época, sin comparaciones. Porque yo
disfrutaba cuando jugaba contra él en la Champions League y ahora a mis
jugadores les dije lo mismo respecto de Cristiano Ronaldo cuando enfrentamos a
Portugal y mañana haré lo propio", destacó.
"Pero también les digo que el partido de
mañana pasará por el orgullo y que eso es lo que todos sentimos respecto de
haber alcanzado las semifinales. Nuestros jugadores están muy motivados y la
mayoría tiene experiencia porque juega en las grandes ligas del mundo. Después,
que los medios digan lo que quieran respecto de nuestras posibilidades",
argumentó.
Es que la crítica fue impiadosa después del
fallido debut en la fase de grupos ante Colombia, cuando perdieron por 2 a 0 en
Santa Clara, augurando un mal futuro para el equipo tomando esa caída como
perspectiva. Sin embargo Klinsmann tomó ese cotejo de manera diferente.
"La derrota con Colombia nos dejó muchas
enseñanzas y desde entonces el equipo empezó a crecer. Hemos mostrado
excelentes secuencias de juego desde entonces, y aunque sabemos que Argentina
es un grande, también nosotros hemos realizado cosas importantes y vamos por
más", sentenció.
"Esta Copa América, como los amistosos
que realizamos en Europa, nos sirvieron de mucha experiencia, pero eso no
significa nada a esta altura. Si queremos estar en la final, lo primero que
debemos pensar es que con lo hecho no alcanza, no es suficiente",
advirtió.
Sin dejar tiempo ni espacio para las
especulaciones y más allá de contar con tres bajas importantes para el juego de
mañana como las de Jermaine Jones, Bobby Wood y Alejandro Bedoya, el alemán
sostuvo que "en estos partidos de uno contra uno, cualquier cosa puede
pasar".
"Por ejemplo hoy el campeón de esta Copa
América es Chile, y nosotros de alguna manera tomamos su ejemplo, ya que ellos
empezaron perdiendo con Argentina como nosotros con Colombia, pero después
evolucionaron en la competencia, aplastaron a México y se metieron en las
semifinales. Hacia allí va Estado Unidos también", cerró.
Su pasado como futbolista fue elogiable, pero
más allá de eso y aunque no lo diga, Klinsmann es el iniciador de un cambio
histórico de rumbo del fútbol alemán a partir del proceso que él lideró desde
aquel Mundial de 2006 en que los germanos no lograron ser campeones pero que
terminaron coronando justamente frente a Argentina en Brasil 2014.
El final de los 'panzer' y el advenimiento
del juego de posesión que en la Bundesliga tiene un fiel reflejo en el Bayern
Munich, son los símbolos del gran cambio. Y Klinsmann fue la piedra fundamental
sobre la que se reconstruyó Alemania también en el aspecto futbolístico.