Claro que ese clima de puertas para adentro y
hacia fuera solamente para la prensa argentina, no fue de la mano del ambiente,
que con una temperatura de 38 grados castigó duramente a todos los presentes,
en el día más caluroso del año en San Francisco y su zona de influencia en la
costa oeste estadounidense.
Y después, claro, estaba el otro clima, el de
la expectativa por ver al mejor futbolista del mundo, que en realidad estuvo
"bajo cero" en comparación con lo que suele elevar el termómetro de
la atracción el capitán argentino.
Sin expectativas en la afición, con someras
referencias en los medios deportivo que esencialmente hablan del "equipo
de Messi" y no de Argentina, se puede decir que el entrenamiento en que el
rosarino volvía después de una lesión en la parrilla intercostal izquierda y
hubiese generado una desmesurada expectativa en el resto del planeta, aquí no fue
tal.
Entonces Messi pudo entrenar diferenciado
junto al desgarrado Lucas Biglia en un rincón del campo de juego desarrollando
trotes muy livianos y pasando permanentemente por debajo de los chorros de agua
que emergían de los grifos abiertos más para refrescarlo que para regar un
césped impecable.
Y mientras los camarógrafos apuntaban a su
diminuta figura y los fotógrafos trataban de buscar la mejor imagen, sin la
desesperación de otras ocasiones, casi que daba lástima observar como otros 21
futbolistas (Biglia la ligaba de rebote) empezaban a sudar 'la gota gorda' bajo
el sol impiadoso, arengados por el profesor Elvio Paolorroso, quien les mentía
que la tarde estaba "muy linda, ideal para entrenar fuerte".
Mientras tanto un grupo de juveniles
sparrings, chicos y chicas, observaban a Messi como una deidad desconocida,
mientras aguardaban para ir a ver a 'su' Estados Unidos un rato después en el
Levi's Stadium, donde seguramente el lunes Messi estará en cancha para
enfrentar a Chile, casi al margen de cómo evolucione su maltrecha cintura.
Es que acá el interés deportivo pasa por
estos días más por la final de la NBA y el cercano equipo del vigente campeón
Golden State Warriors (Oakland está ahí nomás de Santa Clara) con su figura, el
base estrella Stephen Curry (existe la posiblidad de que pase a visitar a Messi
en la mañana del domingo por la concentración argentina), repitiendo la final
del de la temporada anterior ante Cleveland Cavaliers que este 'soccer' que
sigue siendo 'sapo de otro pozo' para los estadounidenses.
Y eso que Messi ya anda por aquí. Pero si con
él no alcanza para entusiasmar a los americanos con el fútbol, al menos que
sirva para que Argentina se lleve el título en esta Copa América Centenario,
algo que para sus compatriotas será más que suficiente.