Boca no fue Boca. Ni jugó a lo Boca, como
muchas veces lo hizo heroicamente para imponerse y mostrar el peso de la
camiseta. Un Independiente del Valle que sorprendió a River tiempo atrás anoche
lo hizo por 3-2 (5-3 el global) en la mismísima Bombonera _primera vez que un
equipo de Ecuador elimina de la Copa a los dos grandes de Argentina_, donde le
pegó un golpe duro de nocaut para eliminarlo de la Copa Libertadores y dejarlo
con las ganas de ser el otro finalista (antenoche clasificó A. Nacional). Los
horrores de siempre tanto en defensa como en el arco aparecieron de nuevo para
hacerle fácil el trámite de la clasificación histórica a los ecuatorianos.
Las ilusiones xeneizes eran muchas. Había
confianza revertir el traspié de la semana pasada en Ecuador. El peso de la
localía muchas veces fue un peso importante para grandes hazañas, pero eso
parece haber quedado en la historia. Porque Boca paseó sus penas futbolísticas
y cayó rendido frente a los ecuatorianos. Mucho tuvo que ver el mérito propio
de los futbolistas rivales, pero también las vergonzosas intervenciones en el
fondo auriazul y de Orion (otra vez y van...). Ni siquiera de penal supo
convertir como para alimentar las esperanzas cuando estaba abajo en el
marcador.
Diego Maradona reapareció en La Bombonera
para alentar al cuadro de sus amores y con mucha ilusión. El golpe de realidad
fue muy diferente al soñado, porque Independiente fue efectivo y, por momentos,
se lució ante el equipo de Guillermo que desparramó todas sus penas en el
terreno de juego.
Boca se quedó en el camino de la Copa. Fue
eliminado por un equipo ecuatoriano en La Bombonera, como para que el dolor sea
aún más grande. Ni fútbol, ni rebeldía. Nada de eso mostró un xeneize que poco
hizo como para lograr el pasaporte a la final y definir la gloria con A.
Nacional, hoy uno de los mejores equipos de la competencia.