El equipo dirigido por Julio Velasco debutó
el domingo con un buen triunfo sobre Irán, por 3 a 0 (parciales de 25-23, 26-24
y 25-18), y ayer se despachó con una impactante victoria ante el último campeón
olímpico, Rusia, por 3 a 1, con parciales de 25-18, 18-25, 25-18 y 25-21, en
una hora y 37 minutos de juego.
Polonia, ganador del Mundial 2014 realizado
en su país, le ganó por su parte a Egipto, por 3 a 0, en el debut y después se
impuso por 3 a 2 a Irán. Los polacos tienen un estilo de juego parecido al de
Rusia, con jugadores muy altos y potentes, pero con más variantes.
El seleccionado argentino realizó hoy un
entrenamiento liviano y luego observará videos de Polonia para que el
entrenador defina la estrategia de juego.
Tras el resonante triunfo ante Rusia, Velasco
confesó sentirse "orgulloso" por la victoria pero resaltó que
"se necesita un equilibrio entre la confianza y la humildad",
advirtiendo que todos los partidos van a ser complicados y Polonia no va a ser
la excepción.
Y esa expresión de Velasco se trasunta en lo
que Argentina demostró hasta aquí en cuanto a funcionamiento. Hay jugadores
clave como el capitán Luciano De Cecco, Facundo Conte, Sebastián Solé o Bruno
Lima, un opuesto de 20 años, pero lo más importante es el conjunto. Por eso en
las rotaciones el equipo se adapta a las necesidades del juego.
El camino a los cuartos de final parece
allanado porque luego de Polonia se las verá con Cuba y Egipto, en apariencia
partidos accesibles. Después será a suerte y verdad contra un adversario temible,
que puede ser Italia, Estados Unidos, Francia o Brasil.
Pero al margen de estar sexto en el ranking
de la FIVB (Federación Internacional de Vóleibol) y haber ganado los Juegos
Panamericanos de Toronto 2015, Argentina siempre cumplió buenas actuaciones en
los Juegos, con el pico de la medalla de bronce en Seúl 1988.
Además fue sexto en Los Ángeles 1984, octavo
en Atlanta 1996, cuarto en Sídney 2000, quinto en Atenas 2004, quinto también
en Londres 2012 y en la reciente World League venció a potencias como Francia,
Serbia y Rusia. Por todo eso, el anhelo de una medalla no es sólo una ilusión.