Las cuatro horas y dos minutos de juego
vividas en el Centro Olímpico de Tenis de Barra de Tijuca fueron el corolario
de una final que tuvo un justo ganador como Murray y que devolvió la imagen del
tandilense de sus mejores épocas.
Porque suplió con un corazón enorme sus
falencias físicas y su falta de ritmo de competencia, primero para dejar fuera
del certamen al uno del mundo, Novak Djokovic, después para ganarle un
partidazo al español Rafael Nadal y finalmente para llevar al límite al
escocés, quien se transformó en el primer jugador en ganar dos veces el
individual de un Juego Olímpico y encima consecutivamente.
El argentino se las vio hoy con un Murray que
llegó descansado a la final y que apenas pasó un sofocón en tercera ronda con
el italiano Fabio Fognini.
Del Potro basa su juego en un buen servicio y
en una tremenda derecha, de las mejores del circuito junto con la de Stan
Wawrinka, pero no pudo imponerlo en el set inicial porque Murray leyó muy bien
su saque, neutralizando la primera de sus armas.
El escocés pertenece a una generación de
jugadores que defensivos-ofensivos que encabeza Novak Djokovic, punto
intermedio de la contracara que simbolizaron Roger Federer y Rafael Nadal. Se
adaptan al estilo del rival.
Por eso le jugó preferentemente al revés para
forzar el error y trató de moverlo hacia los costados y hacia la red, conocedor
de los problemas de traslación del argentino.
El primer set no tuvo un dominador claro, ya
que ambos cometieron muchos errores no forzados (19 Del Potro y 17 Murray) y
hubo cinco quiebres de saque en 12 games.
Se lo llevó el escocés en una hora y 14
minutos porque cerró mejor un parcial que lo tuvo arriba 3-1 y 4-2, y que el
tandilense equilibró con su derecha y con el saque de a ratos. Pero su
porcentaje de segundos servicios fue muy bajo.
En el segundo set se vio un Del Potro más
suelto. Quebró rápido, jugo más sólido, con menos errores no forzados, y
aprovechó esas "lagunas" a las que acostumbra Murray para ponerse
arriba 2-0.
Y manteniendo el servicio se llevó el parcial
por 6-4 con un derechazo que hizo "estallar" en gritos a los
argentinos. Set iguales tras dos horas y 14 minutos de juego.
El tercer set tuvo una bisagra que fue el
sexto game. Dos dobles faltas del argentino y un par de malas decisiones le
sirvieron el parcial en bandeja a Murray, que quebró dos veces al tandilense
para ganarlo 6-2 en apenas 36 minutos.
Del Potro quebró otra vez rápido en el
siguiente parcial y encendió la ilusión. Pero su buen compañero ruta, el
servicio, lo abandonó, se sucedieron los quiebres, Murray primero igualó y
luego se puso 3-2 arriba. Momento en que el argentino pidió trainer, desnudando
que el cansancio ya era otro adversario.
Paradójicamente, el tandilense sacó fuerzas
de donde no las tenía, tomó la delantera, llegó a servir para set, pero el
escocés erró poco y además se vio favorecido por un mal fallo de un juez de
línea que lo salvó de un quiebre cantado, obligando a repetir un punto que
finalmente ganó.
Murray mantuvo su servicio, Del Potro no pudo
hacer lo mismo con el suyo y llegó el final. Medalla dorada para el escocés y
la plateada y el reconocimiento para la "Torre de Tandil", que hizo suya
una vieja frase de la revista El Gráfico de hace 60 años: Vencedor aún vencido.