A pesar de no contar con su máxima figura, la
Argentina se presentó en el estadio Olímpico de Mérida con una actitud agresiva
para golpear a una debilitada Venezuela. La diferencia en la calidad de los
intérpretes se reflejó en el campo de juego en los primeros movimientos, y la
tabla de posiciones representaba un argumento más para los que se imaginaban un
claro triunfo albiceleste.
El tridente ofensivo compuesto por Lamela,
Banega y Di María para abastecer a Lucas Pratto fue la herramienta que más
empleó el conjunto de Edgardo Bauza para acercarse a la zona de Daniel
Hernández. Sin embargo, la falta de conectividad entre los atacantes mantenía
al arquero fuera de peligro.
El temor local llegó a los 15 minutos.
Después de una extraordinaria jugada colectiva, el volante del Inter buscó con
un intento de media distancia que se fue a centímetros del palo. El aviso del
ex Newell`s generó la primera sonrisa en el Patón.
Edgardo Bauza estuvo muy disconforme con su
planteo inicial (Reuters) Edgardo Bauza estuvo muy disconforme con su planteo
inicial (Reuters)
La velocidad del Fideo fue otro recurso para
lastimar a la última línea de la Vinotinto. Por el sector izquierdo, el
atacante surgido de Rosario Central se asoció con Marcos Rojo para asistir al
único punta, pero el ex Vélez no lograba quebrar la solidez de los centrales.
En cambio, los de Rafael Dudamel se las ingeniaban para exigir a Sergio Romero
a través de la individualidad de Salomón Rondón.
Lejos de lo que marcaban los pronósticos,
Venezuela dio el golpe antes de llegar al descanso. La exquisita pegada de Juan
Pablo Añor dejó sin posibilidades a Chiquito para que la desesperación criolla
se afiance en territorio ajeno. El golazo del joven del Málaga desarticuló los
planes argentinos, dado que unos instantes después Josef Martínez estuvo a
medio metro de extender la diferencia. El caos generalizado en los albicelestes
favoreció al planteo de Dudamel. Por lo tanto, Bauza esperaba con ansias la
llegada al vestuario para corregir los constates errores de sus dirigidos.
Sin embargo, el entrenador no cambió nada. Y
nada cambió en el partido. La notable destreza de Salomón Rondón le permitió al
rápido delantero del Torino extender la diferencia con un amague que dejó
desparramado al ex arquero de Racing. El 2 a 0 era humillante y la
perseverancia de Pratto volvió a poner a la Argentina en juego. El goleador del
Atlético Mineiro atropelló contra la defensa local y gritó el descuento para
que el Patón reaccione. Los cambios eran tan necesarios como obligatorios.
Los ingresos Lucas Alario y Ángel Correa
poblaron el área de Venezuela con más actitud que buenas ideas. Por lo tanto,
el propio peso de los reemplazantes de Lamela y Biglia, sumada la variante de
Nicolás Gaitán por Marcos Rojo, expuso las debilidades defensivas locales. Las
desprolijidades del caso llevaron a que Otamendi establezca el 2 a 2 para
evitar el papelón.
Las dudas de Romero y el remate en el palo de
Mikel Villanueva le pusieron suspenso al desenlace. El desvirtuado espectáculo
concluyó de una manera tan desprolija como innecesaria, y la repartición de
puntos evitó que a la Argentina la tape el agua.
En cambio, la Vinotinto no se animó a vencer
al gigante de Sudamérica y sigue sin cosechar triunfos en las eliminatorias
rumbo al Mundial de Rusia. Sin dudas, los albicelestes extrañaron a un tal
Lionel Messi.