Y no es casualidad ni pura fortuna, sino que es la consecuencia de un trabajo organizado, de un proyecto sustentado desde la base de las divisiones infantiles e inferiores, donde en los últimos años, varios de sus equipos vienen disputando posiciones de privilegio incluso con festejos de campeonatos.
Ese envión, que ya se insinuará el año pasado, saltó a la superficie este año con el logro de la condición de finalista alcanzada el sábado anterior, dejando en el camino a Juventud Unida de La Falda.
La performance "antoniana” a lo largo de toda la temporada venía siendo auspiciosa al ubicarse como permanente escolta, aunque distante, del casi perfecto Social Rojas, el campeonísimo del ascenso chacarero en este 2017.
Lo distinto de Social San Antonio respecto de otros clubes, incluso de los del círculo superior, es el modo fraternal y solidario con el que transcurren su historia, tanto dentro como fuera de la cancha. Aparecen hermanados y solidarios en el juego, donde se entienden y alcanzan positivos resultados.
Y mantienen la misma actitud una vez que dejan la cancha, y después de pasar por las duchas, cuando se reúnen para recibir los poderosos sandwiches que les entrega, personalmente, la presidenta Sara Vega, junto al vice Juan Carlos Sarmiento (h) y el resto de sus comprometidos pares de la comisión directiva.
Ya lo habíamos advertido en otros partidos, pero fue más notorio y entusiasta el día que se consagraron finalistas, cuando jugadores, cuerpo técnico y dirigentes ocuparon un sector de la platea del "Prevedello”, para repetir la ceremonia del "picnic antoniano” post partido.
Allí, mezclados, sin distinción de rangos, ni jerarquías, estaban el entrenador Ariel Solohaga, con el arquero "Robinho” Aragón, el recuperado gran zaguero Julio Burgos Lobo, los simpáticos y efectivos colombianos Cristian Banguera y Wisnton Mezu Viveros –íconos de este equipo-, los goleadores Fabián Ortega y Rubén Imperiale y el voluntarioso y siempre dispuesto Iván Naranjo, hijo de una gloria de nuestro fútbol: Ramón "Chichilo” Naranjo.
Con otros dirigentes acercando gaseosas, la ampliada confraternidad "antoniana” incluye al preparador físico Julio Olivera o al ayudante de campo Facundo Escobal, exhibiendo la auténtica hermandad que hoy reina en la entidad "canalla” de la Ruta 41.
Se nos ocurrió este comentario, hoy, hasta anticipado a la programación de la final –por la pendiente definición entre Las Pirquitas y La Tercena-, porque el Social San Antonio, más allá del resultado que arroje el desenlace del "petit”, ya tuvo la celebración del proyecto que actualmente encarna por todo lo hecho en este, seguramente memorable, 2017.
Víctor "Paco” Uriarte