Después de 80 días sin
fútbol oficial de Primera División, la reanudación del campeonato tuvo goles y
emociones en el estadio José Amalfitani. En la abstinencia, el hincha se tenía
que conformar con la lluvia de goles en la Champions League: hubo 11 en dos
partidos el miércoles.
Anoche, hubo cinco
gritos para calmar tanta sed. Lo festejó con todo Vélez en el final, porque los
tres puntos los necesita a futuro para salir de esa incómoda e inédita
ubicación en la tabla de promedios.
Estudiantes, en tanto,
se aleja de la punta. El martes debuta en la Libertadores contra Botafogo en
Río de Janeiro, y entonces, la energías del equipo de Nelson Vivas están más
repartidas. Por lo que se vivió anoche, al menos, valió la pena esperar tanto
tiempo para ver algo de fútbol.
Los altibajos de Vélez
volvieron con la reanudación del torneo. La misma falta de regularidad del año
pasado, que lo hace pasar de momentos buenos, muy concentrado, a distracciones
y lagunas que paga caro.
Empezó bien el equipo
de De Felippe, metido en el partido, con muchas ganas. Le duró quince minutos.
Después se fue durmiendo, perdió concentración y dejó crecer al Pincha.
A partir de los 20
minutos, Estudiantes se adueñó de la pelota, bien firme Ascacibar en el medio,
y empezó a desnivelar por la bancha derecha. Las subidas de Sánchez y Solari,
el mejor del primer tiempo, complicaron a Caire.
Vélez abrió el
marcador a los seis minutos, pero la primera acción fue para la visita.
Estudiantes intentó sorprender con una jugada preprada a la salida de un córner
y el remate de Sánchez lo controló bien abajo Assmann.
En la siguiente
jugada, Vélez logró el primero. Mala salida de la defensa de Estudiantes: sacó
Schunke, la pelota dio en la espalda de Delgadillo, le quedó a Nicolás
Domínguez -debutante, 18 años- quien habilitó muy bien a Pavone. El Tanque
encaró, enganchó y definió como en sus mejores tiempos. Golazo.
Cuando se acomodó,
Estudiantes empezó a preocupar a una floja defensa local. Y llegó el empate.
Pase largo de Dubarbier de izquierda a derecha y a espaldas de Caire apareció
habilitado Solari, que definió con un toque de derecha ante Assmann.
Estuvo cerca Vélez, a
los 30 minutos, con un cabezazo de Cubero que se fue apenas desviado. También
Estudiantes, que desnudaba falencias en la defensa local con pelotazos
cruzados: Viatri logró cabecear y Assmann controló abajo.
Después, una mala resolución
de Zabala le permitó al Pincha salir rápido y Lucas Rodríguez remató por arriba
del travesaño.
En el final de la
etapa tras un corner a favor, Caire, que es derecho, envió de zurda un centro
perfecto, pasado, y por el otro lado apareció el uruguayo Zabala, quien metió
la cabeza, la cambió de palo y derrotó a Andújar.
Nelson Vivas metió
mano en el banco. Lucas Viatri no podía más - se mostro dolorido gran parte del
primer tiempo, y entró Javier Toledo -. La primera que tocó la mandó adentro:
centro alto desde la derecha, Assmann no salió, Nasuti se resbaló y perdió la
posición, y el delantero empató de cabeza.
Tuvo mucho más ritmo
la parte final, mucho ida y vuelta. Se entusiasmó la gente de Vélez en el
regreso del Burrito Juan Manuel Martínez, quien desequilibró y estuvo a punto
de marcar (Andújar le sacó un cabezazo).
En el final, con
angustia, con coraje, aprovechando un error de la defensa de Estudiantes en la
salida, con Pavone muy atento, Vélez logró tres puntos de oro.