Cuando la
pelota todavía iba ingresando al arco de
Laureano Tombolini (JUU), el delantero ya tenía imaginado el festejo. Sin
ensayar ninguna forma de celebración ni esperar el abrazo de sus compañeros,
salió disparado hacia la platea, donde instantes después se lo vio ensayar un
beso, alambrado mediante, con un pequeño vestido -como él- de "azulgrana”: era
su pequeño hijo, trepado a zaranda perimetral con la ayuda de su abuelo, quien
igualmente compartía la emoción del momento.
Una tierna
imagen que se completó con el niño llevándose las manos a sus ojos, para enjuagar
las lágrimas que le habían provocado la "hazaña” del papá. Una simpática y
conmovedora postal, como las que siempre quisiéramos ver en nuestro fútbol.
"Paco”
Uriarte