Una
situación particular se produjo esta mañana en el entrenamiento de Boca en el
complejo Pedro Pompilio. En plena práctica de fútbol entre los que no jugaron
contra Arsenal y un equipo de Reserva, Pablo Pérez se excedió en aquella
premisa que solicitan los Mellizos y le cometió varias infracciones a Tomás
Fernández, un delantero ligerito y muy habilidoso, categoría ‘98.
La última,
la que colmó el vaso, fue una patada muy a destiempo que dejó al chico tirado
en el césped. El nerviosismo que evidenciaba el N° 8 y, sobre todo, la ausencia
de disculpas hacia su compañero provocaron que Gustavo Barros Schelotto lo
echara de la práctica. Directo al vestuario. Poco después, el trabajo del día
se terminó.
Pérez,
enojado, no sólo abandonó la cancha principal del complejo Pedro Pompilio, sino
que se pegó una ducha rápida, enfiló hacia el estacionamiento, se subió a su
auto y se fue del club.
Más tarde,
por teléfono, Pérez le reconoció a un periodista de Fox Sports: "Fue una
patada de viejo cascarrabias"
Desde la
intimidad del plantel le confiaron que son situaciones normales del juego y de
sus fricciones, y que lo único que lamentan como grupo fue el hecho de que las
cámaras de la prensa hubiera sido testigo, otra vez, de un episodio así.
Incluso, consideran que todo se magnificó más de la cuenta. Incluso, más de uno
le hizo bromas a Rolando Schiavi, DT de la Reserva y presente en el complejo,
acerca de sus antecedentes en el rol de "ajusticiar" juveniles.
Fuentes
cercanas al cuerpo técnico dejaron en claro que el hecho no generó ningún
inconveniente puertas adentro, que seguramente mañana Pérez le pedirá las
disculpas correspondientes a Fernández y que esto no modifica en nada lo
previsto para el sábado, en La Plata, donde seguramente el Nº 8 xeneize vuelva
a ser titular.
Pérez, se justificó con un lamento
leve
El
mediocampista se refirió a la patada que le dio a un juvenil en la práctica de
Boca, reacción por la que fue echado por Guillermo Barros Schelotto. "No lo
podíamos parar”, explicó
"Me
enojé porque no podía parar al chico este que me estaba volviendo loco, que
incluso la rompió en el entrenamiento. Es algo personal, soy un cascarrabia, el
ambiente estaba bien, la practica estaba saliendo buena…", relató Pablo
Pérez al referirse a la patada que le dio a un juvenil por la cual Guillermo
Barros Schelotto lo echó de la práctica de Boca.
El sub
capitán de Boca reconoció que no debió reaccionar así pero minimizó lo
acontecido: "Fue una patada normal de un entrenamiento pero se armo mucho
lío y ahora se va a hablar de esto", consideró.
Pablo Pérez,
que en abril de 2016 tuvo un crítico momento en Boca cuando, luego de varios
actos de indisciplina en el campo de juego, se hizo expulsar tontamente ante
River en un Superclásico, tuvo entonces una charla con el Mellizo tras la cual
hubo un evidente cambio en sus modos.
Sin embargo
hoy volvió a ser el de antes y provocó el enojo del DT. "Me fui rápido. No
quería hablar en ese momento con el técnico porque yo estaba caliente y él
también… No nos íbamos a entender pero creo que todos queremos lo mejor para
Boca", apuntó.
Pérez, que
realizó declaraciones a Fox Sports, lamentó lo ocurrido porque la práctica era
a puertas abiertas para la prensa y el suceso iba a tomar demasiada
trascendencia. "Hay que evitar estas cosas. Yo soy el primero que habla
para que no pase y por eso estoy en un momento incómodo", dijo y añadió:
"Se habla más de lo que pasa afuera que de lo que hacemos adentro. Yo me
crié con el Flaco Schiavi y la patada más chiquita que te daba en un
entrenamiento era a la cintura pero nadie hablaba. Ahora se hace un escándalo
de todo", cerró.