Los
tucumanos salieron al estadio Allianz Parque de San Pablo a jugar de igual a
igual desde el primer minuto. Y plantearon un escenario más que digno ante un
rival que llegaba en alza y ante su público parece invulnerable: lleva 24
partidos sin perder como local.
El primer
tiempo fue muy entretenido, de ida y vuelta, con dos chances claritas para los
dirigidos por Pablo Lavallén pero Palmeiras golpeó en la primera que tuvo.
A los 14
minutos, el local destrabó el partido con una jugada preparada. Sacaron rápido
el tiro libre desde la derecha y tras una buena combinación, filtraron la
pelota para el ingreso de Roger Guedes, que la metió al medio y Yerry Mina,
solito en el área chica, la empujó al gol. El 1-0 no desanimó a los tucumanos
que siguieron buscando y atacando por las bandas.
A los 23,
llegó la primera gran chance. David Barbona trepó la cancha por izquierda y
como vio que no tenía compañía se jugó la individual. Entró al área, sacó un
zurdazo potente y la pelota pegó en el palo.
Y a los 32,
desperdició una situación aún más clara el conjunto argentino. Leandro González
picó por derecha y sacó el remate cruzado, que logró neutralizar Fernando
Prass. Pero el rebote del arquero le quedó servido al Pulga Rodríguez, que
llegaba a la carrera y definió afuera con el arco libre.
Atlético
Tucumán tendría su merecido premio en la segunda parte. De arranque avisó Luis
Miguel Rodríguez en una corrida frontal y una buena definición contra el palo,
que el asistente anuló por posición adelantada. Pero a los 11, el Pulguita tuvo
su revancha. De la manera menos pensada: ganó de cabeza en el segundo palo un
centro llovido de Barbona, aprovechó el muy mal cálculo del arquero Prass y la
empujó para poner el 1-1.
El empate
encendió la ilusión de los tucumanos, acostumbrados a luchar y a buscar hazañas
en campos ajenos como aquella clasificación en Ecuador luego de una larga
demora en el vuelo que los llevaba a Quito.
Pero el
sueño se desmoronó rápido. Los brasileños volvieron a ser letales. Llegaron
poco pero golpearon. En un centro cruzado al área que Fernando Evangelista no
logró rechazar ante el ingreso de William, el delantero local no dudó,
aprovechó el descuido y la clavó contra el palo izquierdo del Laucha Lucchetti.
Cayó de pie
Atlético Tucumán. Siguió insistiendo hasta el final. Dejó el alma en la cancha.
Se descuidó en el fondo para seguir atacando y contó con chances muy claras. Lo
tuvo Canuto de cabeza tras un córner, también Aliendro en una llegada a fondo
que le tapó Prass.
En el final,
Zé Roberto puso el 3-1 final. Un resultado mentiroso. Un castigo demasiado
grande para Atlético que tuvo chances de llevarse el premio mayor y se fue de
Brasil con las manos vacías.