jueves, 1 de junio de 2017
19:23
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El árbitro búlgaro Bogdan Dochev vio de cerca el gol más lindo de la historia de los Mundiales: el que Diego Maradona le marcó a los ingleses en el 2-1 de los cuartos de final de México 1986. Lo que no vio este línea es la famosa y célebre Mano de Dios algo ue acompañó el resto de su carrera, incluso hasta este jueves, cuando falleció en su país, según informó Unión Búlgara de Fútbol.
Dochev fue uno de los asistentes del árbitro principal, el tunecino Ali Bennaceur.
"No me gusta hablar de 'la mano de Dios' ya que yo siempre fui honesto, digan lo que digan de mí. Me marcó para toda la vida, me acusaron, cuando yo no era culpable", afirmó cuando cumplió 80 años, según publica Noticias Argentinas.
Justamente ese partido en Argentina-Inglaterra fue el último suyo como internacional.