Único argentino en ganar el Abierto Británico, en 1967, y dueño
de 231 títulos torneos, también ganó el Masters de Augusta en 1968, pero se lo
dieron por perdido porque su compañero de juego, Tommy Aaron se equivocó la
anotación en un hoyo.
El mundo asistió al ejemplo de caballerosidad del argentino.
Jamás hubo queja por parte de De Vicenzo hacia su colega por más Major que
estaba en juego y en todo caso se hizo cargo por no haber revisado su tarjeta.
El deceso, ocurrido al mediodía, fue dado a conocer por su
hijo Eduardo, un par de horas después, e informó que los restos del golfista
serán inhumados mañana en el cementerio Parque Iraola, en Hudson, partido de
Berazategui, que adoptó desde que empezó a jugar al golf al representar al
Ranelagh Golf Club.
De Vicenzo nació el 14 de abril de 1923 en Villa Ballester y
se crió en Villa Pueyrredón, del lado porteño de la General Paz, que su padre
cruzaba todos los días para trabajar como ferroviario en la vecina Migueletes.
Tuvieron que pasar 40 años para que otro argentino ganara un
Major, cuando el cordobés Angel "Pato” Cabrera, ganó el abierto de los Estados
Unidos en 2007, y dos años después se impuso en Augusta.
Siempre atento y de buen humor, De Vicenzo apoyó
constantemente a los golfistas que le sucedieron, y así como entendió la
equivocación de Aaron en 1968, no se ofendió cuando el entonces vicepresidente
Amado Boudou, quien hace poco más de dos años dio por muerto al célebre
golfista al dar un discurso.
Jugó con el entonces presidente Carlos Menem y también
aportó humor sensible al referirse al juego del riojano: "hay dos formas de
jugar al golf, una para llenar la panza y otra para bajarla”.
Hasta no hace mucho, De Vicenzo siguió jugando al golf
aunque, aclaraba, "nueve hoyos” y no los 18.
En marzo último, este hombre que tiene un sitio en el Salón de la Fama, estando en su vivienda de Berazategui que compartía con su esposa, Delia, se cayó y sufrió fractura de cadera, de la que no se pudo reponer.