En tal
sentido no hubo partidos en Piedra Blanca, porque el Corposede no lo había
autorizado; pero tampoco en Banda de Varela por falta de seguridad, y,
consecuentemente, en el "Prevedello” porque –por reglamento- los partidos que
comprometen la definición del campeonato deben jugarse en forma simultánea.
En medio de
ello, por cuerda separada aunque de alguna manera vinculante, seguía el "culebrón”
de La Merced a raíz de la suspensión de todo su plantel tras los incidentes del
partido anterior con Defensores de Esquiú en el "Cañón de Paclín”.
Por esa
circunstancia, el entrenador "mercedino”, Carlos Daniel Barros, había afirmado anoche
que su equipo "no se iba a presentar” a jugar esta tarde ante el Deportivo
Sumalao "por falta de jugadores”. Sin embargo, después de algunas advertencias
sobre castigos mayores, con algunos titulares a los que les anularon las "penas”
y mayoría de juveniles, los "Locos” estuvieron en los vestuarios de Banda de
Varela, e incluso se vistieron para salir a la cancha, hasta que llegó la
noticia de que los que faltarían sería los policías.
¿Qué había
pasado?. Como a ese escenario a segunda hora se había programado el clásico
entre Defensores de Esquiú e Independiente de San Antonio (desplazado de Piedra Blanca), de vieja rivalidad,
la Policía de la Chacarita –porque es jurisdicción de la Capital- exigía la
contratación de más personal, sobre los apenas nueve efectivos dispuestos para controlar el
original único duelo previsto en esa cancha, que era Sumalao-La Merced.
Como la Liga
Chacarera no aceptó la demanda, la policía no fue a Banda de Varela, y los
jugadores de ambos clubes tuvieron que volver a vestirse con ropas de calle,
porque la fecha estaba suspendida.
En tal
sentido, la 9na. y última fecha del Apertura "Argentino Argañaraz” de la Liga
Chacarera deberá esperar hasta el próximo fin de semana, o vaya saber cuándo,
descontando la probable repetición de los despropósitos organizativos como los
hoy vividos.
Recordemos
que los encuentros postergados ahora son los de Sumalao-La Merced y Defensores
de Esquiú-Independiente, que iban a jugarse en La Banda, y el de Villa Dolores-San
Martín, que debía jugarse en el estadio "Primo A. Prevedello”.
Una
auténtica comedia de enredos, de la que surgirán más damnificados que
responsables, y culpas repartidas sin el más mínimo y merecido reproche.