Estudiantes se presentó en el estadio Víctor Agustín Ugarte
con la misión de evitar la derrota para mantener despierto el deseo de avanzar
a los octavos de final de la Copa Sudamericana. Los 4.090 metros sobre el nivel
del mar y la dificultad que propuso Nacional Potosí significaron una dura parada para el equipo argentino.
La agresividad que demostró el dueño en los primeros
movimientos convirtió a Mariano Andújar en una de las figuras del encuentro. El
arquero intervino continuamente ante los intentos de Velasco, Alessandrini y
Paniagua para mantener el invicto del Pincha.
En el complemento el espectáculo continuó bajo la misma
sintonía: los comandados por Carlos Leeb dominaban con claridad y el
experimentado arquero con pasado en Europa y la Selección se lucía para evitar
el grito local. La más clara volvió a llegar en los pies de Alessandrini, quien
tuvo un mano a mano frente al ídolo del León y no logró superar su resistencia.
El manotazo de Andújar y el palo instalaron el lamento boliviano para que la
ansiedad se transforme en desesperación.
Cuando faltaban 20 minutos para el cierre, los de Gustavo Matosas (debutaba como DT) recuperaron oxígeno gracias a una irresponsabilidad de Edson Pérez: el volante reaccionó en una acción ante Pavone y
Wilmar Roldán no dudó al mostrarle la tarjeta colorada.
Con la diferencia numérica a su favor, los de La Plata capitalizaron las pocas ocasiones que crearon para consolidar una hazaña histórica. Lucas Rodríguez fue quien impuso el 1 a 0 para encaminar la clasificación a la siguiente instancia del torneo internacional. Estudiantes dio el golpe con el regreso de sus principales figuras.
El 2 de agosto venidero, en la Ciudad de las Diagonales, la
versión de Volver se escucha con la frente en alto y el pecho hinchado.