“Reparar las tribunas sería más caro que tirarlas abajo y hacerlas de nuevo”

Con estas palabras, el ingeniero Sergio José Pagani, decano de la Facultad de Ciencias Exactas y Tecnología (FACET), de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) describió el elevado costo que tendría la reparación del estadio “Bicentenario”.
lunes, 2 de abril de 2018 18:21
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Ese análisis, junto a la explicación técnica de los deterioros sufridos por la otrora y brevemente emblemática construcción, figuran en una detallada crónica elaborada por el sitio digital TN.com.ar, bajo el título “El Elefante Blanco de Catamarca…la historia del Estadio Bicentenario, un sueño que duró solo cinco años y medio”.

En el extenso y pormenorizado relato, se puntualiza que el informe de la UNT determinó que el derrumbe de las tribunas se produjo “por errores en la compactación del terraplén”, además de “la utilización de materiales no calificados”, lo queprovocó el colapso de las gradas”; enfatizando que el documento de la universidad tucumana “expuso el hallazgo de basura en el relleno del suelo”.

La publicación de TN.com.ar

Fue inaugurado a finales de 2010 pero clausurado en 2016 por peligro de derrumbe. El gobierno de Corpacci demandó a la constructora Capdevilla S.A. y exige casi $ 257 millones de indemnización. La firma culpa a las autoridades por falta de mantenimiento.

 “En este estadio los catamarqueños podrán practicar una diversidad de disciplinas acorde a las instalaciones, le dimos grandeza para que se convierta en el centro de reunión de todos y escenario de las más grandes manifestaciones colectivas. Sin dudas el fútbol es el deporte más popular en el mundo y se ha convertido en una eficaz herramienta de paz y solidaridad entre países, además de ser un instrumento para capitalizar sueños e ilusiones de muchos”.

Con estas palabras, el ex gobernador de Catamarca, Eduardo Brizuela del Moral, inauguró el 30 de noviembre de 2010 el Estadio Bicentenario, todo un hito para la Provincia y sus habitantes. Sin embargo, el sueño duró tan solo cinco años y medio: parte de sus tribunas cedieron y debido al peligro de derrumbe las autoridades lo cerraron al público en mayo de 2016.

Ante el avance del deterioro, el gobierno de Lucía Corpacci, que llegó al poder en 2011, demandó a la empresa constructora, Capdevilla S.A., por daños y perjuicios por incumplimiento del contrato. Y acusó a la anterior gestión de no haber efectuado controles sobre la obra.

Informe lapidario de la UNT

La crónica se remite luego al informe de la  Facultad de Ciencias Exactas y Tecnología (FACET), de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), al que accedió TN.com.ar, determinó que el derrumbe de las tribunas se produjo por errores en la compactación del terraplén, además de la utilización de materiales no calificados. Esto provocó el colapso de las gradas. Incluso, el documento expuso el hallazgo de basura en el relleno del suelo.

La demanda recayó en el Juzgado Civil número 3 (expediente 118/17), el cual entendió que la Corte provincial debía intervenir en el caso. Mientras tanto, Capdevilla S.A., se presentó en concurso de acreedores en el Juzgado Comercial N°2, a cargo de Cecilia del Carmen Delgado, y aseguró no poseer los fondos necesarios para hacer frente a la demanda. Catamarca ingresó al concurso y solicitó que se le reconozcan casi $ 257 millones, aunque la cifra podría ser mayor. Ahora la jueza debe decidir si acepta o no la verificación de crédito, es decir, si da lugar al reclamo provincial.

Derrumbe de las tribunas

El informe técnico de la Universidad Nacional de Tucumán sobre los daños y patologías del Bicentenario de Catamarca es contundente: parte de las tribunas norte y sur se derrumbaron porque el material de relleno de los terraplenes -la base de cemento que eleva el nivel de un terreno y se usa como apoyo para emplazar la construcción- no fue debidamente clasificado, seleccionado y compactado. En otras palabras, la base de las gradas no fue lo suficientemente sólida.

De acuerdo al reporte, “el material de relleno utilizado consiste en una mezcla de granulometría discontinua con arenas y limos no plásticos”, el cual se encuentra “en estado suelto o no debidamente compactado”. Incluso los técnicos de la UTN hallaron restos de basura en la compactación, pese a que el propio pliego de Especificaciones Técnicas de la obra aclaraba que “el suelo no deberá contener escombros, vidrios, ni materiales orgánicos”.

La mala compactación provocó que los terraplenes sufrieran un importante deslizamiento, que se tradujo en la caída de escalones en las tribunas. El crítico escenario obligó a las autoridades a clausurar ambas populares. El riesgo de que esto se trasladara a las plateas puso fin a la actividades deportivas abiertas al público y así fue como el derrumbe de las gradas fue también la caída esos sueños que mencionó Brizuela del Moral.

El decano de la Facultad de Ciencias Exactas y Tecnología (FACET), de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), el ingeniero Sergio José Pagani, analizó en diálogo con TN.com.ar el resultado del trabajo: “Cuando uno construye un terraplén debe colocar el material con cierta compactación, logrando la máxima densidad del suelo posible. No se han escogido las máquinas adecuadas o el material utilizado no fue el correcto”. Y sobre el futuro de las tribunas, explicó: “No diría que es imposible repararlas pero creo que el costo sería mayor que tirarlas abajo y hacerlas de nuevo”.

La lista de daños y falencias no termina allí. En la tribuna sur, además del colapso parcial de sus gradas, el muro perimetral de contención tiene un 10 por ciento de inclinación con respecto a la vertical. Las grietas y las fisuras están presentes en las escaleras de acceso principal y en el ingreso a los baños y se suma la presencia de sales en el Hormigón y sectores con pérdidas de recubrimiento.

En la tribuna norte, además de registrarse una marcada inclinación del terraplén sobre el que se apoyan las gradas, se detectó la caída de un tramo del muro de contención perimetral.

Por su parte, la platea este presenta armaduras expuestas por falta de recubrimiento, grietas y fisuras en mampostería de cerramiento y pisos. Su vecina, la tribuna oeste, también registra grietas y fisuras en muros, al igual que las zonas de ingreso. En ese sector también se hallaron armaduras expuestas por falta de mantenimiento en columnas, losas y gradas.

Se trata de una lista extensa de irregularidades que dejaron sin actividades deportivas y culturales a un estadio que pasó de sueño a pesadilla en poco menos de ocho años.

Demanda y concurso de acreedores

En 2017 la provincia de Catamarca demandó a Capdevilla S.A. por daños y perjuicios por incumplimiento del contrato. Las autoridades reclaman $ 257 millones con el argumento de que el estadio debe demolerse y construirse nuevamente.

La demanda recayó en el juzgado de tercera nominación, el cual entendió que en el caso debía intervenir el máximo tribunal de la Provincia: la Corte. Mientras esto ocurría, Capdevilla S.A. se presentó en concurso de acreedores en el Juzgado Comercial N°2 y argumentó que no poseía los fondos necesarios para hacer frente a la demanda provincial.

 “Impugnamos a la mayoría de los acreedores y nos presentamos en el concurso porque era la única forma de evitar que la empresa, a espaldas del Estado, acordara sus deudas y nos dejara afuera”, afirmó a TN.com.ar el fiscal de estado, Carlos Bertorello. La provincia solicitó que se le reconozca un crédito por el total del estadio y el síndico dictaminó favorablemente. En 2010 el costo de construcción fue de 50 millones de pesos, unos 12,5 millones de dólares al cambio de ese momento. Si se toman los valores actuales de la moneda norteamericana, el valor alcanzaría los $256.750.000, y es por este motivo que las autoridades exigen la devolución, por parte de Capdevilla S.A., de unos $256.900.000 millones.

La cifra en cuestión podría crecer una vez que el ministerio de Obras Públicas local finalice el informe que determinará el número final a reclamar, el cual rondará los $300 millones.

Ahora el Juzgado Nº 2 debe dictar resolución y comunicar si acepta o no la verificación de crédito, es decir, el reclamo millonario de la provincia. “Creo que deben hacer lugar a un reclamo que es serio y concreto. Si responden favorablemente, Capdevilla tendrá que ofrecer un acuerdo que resulte beneficioso para Catamarca, no podemos recibir menos dinero que el valor de un estadio nuevo. Si esto no ocurre se analiza peticionar la quiebra de la empresa constructora”, sumó Bertorello.

Para las autoridades provinciales, Capdevilla S.A. se presentó en concurso de acreedores para llegar a un acuerdo con los integrantes más cercanos y obligar al resto a acordar de la misma forma. En rigor, Guillermo Capdevilla y su esposa, Verona Stefanoff, además de Benjamín Capdevilla, presidente de la firma, forman parte del concurso. Sin embargo, la provincia es el acreedor mayoritario y si la Justicia los declara admisibles, nadie podrá acordar sin el Estado. La resolución podría concretarse en un par de meses.

TN.com.ar intentó comunicarse en reiteradas oportunidades con las autoridades de Capdevilla S.A. para obtener su versión sobre los hechos pero no obtuvo respuesta. Incluso, mantuvo dos diálogos con Fernando Capdevilla -apoderado de la empresa al momento de la obra- quien sólo atinó a decir que “su familia es una perseguida política”. Aseguró además haberse desligado de la firma. El empresario es un hombre vinculado a la política: es titular de UDAI ANSES en Catamarca y expresidente del PRO en esa provincia.

Acusaciones cruzadas

En 2012, la gestión de Corpacci rechazó la recepción definitiva del Estadio y a través del decreto 1268 anunció que se haría cargo de la obra inconclusa, pese a que aún restaban trabajos por un total de 2,2 millones de pesos, los cuales serían finalizados con el dinero del fondo de reparo.

El Frente Cívico y Social (FPCyS) sostiene que el dinero no se utilizó para ese fin y que desde su llegada al poder, la gestión de Corpacci no destinó fondos para el mantenimiento del estadio.

Del otro lado del mostrador, Francisco Mercado, secretario de Gabinete del gobierno, respondió a estas acusaciones. “El fondo de reparo está intacto. Antes de llegar a la Justicia, tuvimos que agotar todos los recursos administrativos. Intimamos a Capdevilla, se los multó, se ejecutó la póliza, la garantía y hasta se suspendió la empresa del registro de contratistas y proveedores del Estado”, explicó el funcionario. Y añadió: “No podíamos ir directamente a la Justicia porque nos iban a ordenar que antes agotaremos los recursos por la vía administrativa”.

 “Los informes sobre el estadio son claros y hubo negligencia de la empresa y las autoridades”, sostuvo el funcionario, quien explicó que para las autoridades actuales la reparación del estadio Bicentenario de Catamarca tiene dos opciones. “Podemos tirar abajo la tribuna sur -la más comprometida- y hacerla nuevamente por un costo de $80 millones, o construir todo el estadio a nuevo, lo que costaría unos $ 350 millones. Nosotros somos los primeros que queremos recuperar el estadio, pero tiene que haber responsables”.

Ahora, la Justicia deberá resolver si acepta o no el reclamo de la provincia. Mientras tanto, los catamarqueños aguardan por conocer el futuro de su estadio, que es, por estos días, un montón de cemento sin uso.

Publicado en TN.com.ar

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