España, por la carambola que pegó en Diego Costa

“La Roja” superó apenas 1-0 a Irán con muchos apuros y un gol de carambola del brasileño nacioalizado Diego Costa, tras el mal rechazo de un defensor asiático. Encima con el VAR le anularon un gol a los iraníes. Empatando con Marruecos los de Hierro estarán en 8vos.
miércoles, 20 de junio de 2018 20:22
miércoles, 20 de junio de 2018 20:22

De rebote y con el buen ojo de un linier, validado por el VAR, España estará en los 8vos. de final si el próximo lunes 25 sella un simple empate con el ya eliminado Marruecos. Lo que ya parece sencillo, para nada lo fue frente a Irán, que dio la lata de lo lindo al equipo de Fernando Hierro.

La selección iraní se amuralló durante una hora, lo que tardó Diego Costa en abrir las mil cerraduras rivales. Tan crudo le resultaba todo a España que Costa hizo el gol a medias con un zaguero que no ajustó del todo un puntapié.

Tan dura estuvo la jornada para España que una “alcahuetiada” al árbitro de esos otros colegas del gran hermano del VAR dio la razón al asistente, que había señalado ya antes fuera de juego, y evitó el empate iraní. Sin gracia y más zozobra de la prevista, pero España ya tiene la clasificación a un paso.

Con el primer parpadeo del partido ya fue elocuente lo que le esperaba a España: un duelo con mucha marca. Porque hay que tener mucho aguante para descorchar a un rival graduado en una sola asignatura, la retaguardia. A cualquier jugador iraní que se le hubiera preguntado por su primer oficio hubiera respondido: centinela a jornada completa de la selección de fútbol.

Y lo diría con orgullo, claro está. Solo hubo que ver cómo se abrazaban y animaban los chicos de Queiroz tras cada cobertura, después de cada auxilio. En el fútbol hay dos áreas, pero Irán, hasta el gol en contra, solo se ocupó de su espesa vallada. Y lo hizo con un convencimiento vietnamita, sabedora de que esa es su mejor vía para competir en un Mundial.

A lo suyo, Irán logró que a España (aún no ha sido “la Roja”, siempre de blanco en Rusia) se le encapotara el partido desde el inicio. Ni siquiera a esta selección, tan apologista del toque, le gusta jugar al balonmano con el adversario. Obligada a ir de forma lineal de orilla a orilla, el conjunto de Hierro metabolizó que estaba ante un partido gástrico. De los que exigen tanta paciencia como temple para evitar el desquicie.

El seleccionador español anticipó el regreso de Carvajal y apuntaló su banda con Lucas. Una medida que cambió el panorama a Silva, que ante Portugal apenas ligó con Nacho y Koke, los dos relevados ante los persas. Silva agradece que en su perímetro graviten jugadores de toque ágil y que le despejen la senda interior con sus vuelos por los costados. A Lucas, confuso, le costó dar el carrete necesario a Silva. Pese a ello, el canario fue el único en dejar alguna pisada en el primer acto.

Frente a la montonera rival, a España le faltó una marcha, otro volumen al hacer circular la pelota. Y que no solo Isco se atreviera en el baile del uno contra uno. Cabía el riesgo. Con los once jugadores de Irán en las cuerdas de su área, una pérdida difícilmente hubiera derivado en una contra. A Irán, De Gea le quedaba en Marte.