Senegal de Sadio Mané (74’) fue muy superior en la primera parte, pero al haber visto dos tarjetas amarillas más que Japón quedó eliminado.
El barcelonista Yerry Mina, que ya marcó contra Polonia, se convirtió este jueves en el héroe de Colombia, ya que logró el gol del triunfo de la selección cafetera ante la Senegal de Sadio Mané (0-1) y la clasificó para 8vos- del Mundial como primera del grupo H.
Su rival será Inglaterra o Bélgica. Senegal, el único equipo africano que tenía aún opciones de superar la primera fase, hizo un muy buen partido, pero, empatado con Japón a puntos, diferencia de goles y tantos marcados, al final quedó fuera por haber visto dos tarjetas amarillas más que los nipones.
Senegal fue durante la primera parte muy superior a Colombia. Por orden, por juego, los de Aliou Cissé, en cuyas filas debutaba en este Mundial el ex barcelonista Keita Baldé, se mostraban mucho más peligrosos que los de José Pekerman, faltos de la chispa y del fútbol gracias a los que golearon a Polonia el domingo por 0-3 y la eliminaron.
El colegiado serbio Milorad Mazic señaló en el minuto 17 penal de Davinson Sánchez sobre Sadio Mané, pero tras consultar con VAR (sistema de videoarbitraje) el árbitro decidió que no existió la pena máxima porque el zaguero del Tottenham y de Colombia tocó el balón.
Además James Rodríguez, que dio dos asistencias en el encuentro ante los de Robert Lewandowski, se retiró lesionado en el minuto 31, al no poder superar unas molestias.
Hasta que después de 74 minutos en los que Colombia tuvo muy pocas ocasiones, a la salida de un córner servido por Juan Quintero apareció Yerry Mina para rematar de cabeza y adelantar a Colombia.
Fiesta en las gradas y liberación para los jugadores cafeteros, que supieron a partir de entonces controlar el encuentro pese a los intentos de Senegal de nivelar el marcador.
El Japón-Polonia acabó 0-1 y el triunfo de Colombia la proclamó primera de grupo. El hecho de haber visto seis amarillas y Japón, cuatro, dejó fuera al único conjunto africano que tenía ya opciones de seguir. Un cruel desenlace para Senegal.
Japón con papelón y por las tarjetas
Japón es una fiesta. Se consumó la mitad de las sorpresas en el grupo H y la selección japonesa se mete en octavos, por cuarta vez en su historia (es la número 61 del ránking FIFA, el más bajo de todas las que estarán en el siguiente nivel).
Perdió ante la eliminada Polonia, estuvo 15 minutos fuera del Mundial, pero un gol para Colombia, de Yerry Mina, y sus cuatro tarjetas amarillas por las seis de Senegal (con la que estaba empatada a todo lo demás) dio el billete a los samuráis azules, en un partido entretenido y que acabó rozando el esperpento.
Sorprendió Nishino en la alineación de Japón: arriesgó con seis cambios, más de medio equipo, con respecto al que empezó ante Senegal. Sólo dos estaban medio justificados: Inui, el gestor de la creación del fútbol de la selección nipona, y Hasebe, el faro en el mediocentro, tenían una amarilla y otra les dejaba fuera de los octavos. Nawalka, para el partido de despedida, también rotó, incluso al portero. Poco se notaron los cambios, para bien y para mal. Japón siguió practicando su fútbol-control e incluso tuvo más presencia en ataque, con los dos delanteros Muto y Okazaki. Y Polonia, en arreones de orgullo, intimidó, pero sin continuidad. Cómo se notaba que les faltaba la tensión de competir por algo serio, más allá de lo sentimental. Aunque la selección polaca fue la que tuvo la mejor ocasión de la primera parte: en el 32', un remate de cabeza espléndido de Grosicki hizo volar, literalmente, a Kawashima, que con los dedos rozó el balón para que no entrara totalmente en la portería (lo confirmó la tecnología de gol), tocó en el palo y se alejó, para frustración de Nawalka, Lewandowski y compañía, que se echaban las manos a la cabeza.
El empate valía a Japón para estar en octavos (el Senegal-Colombia también marchaba 0-0). El partido ganó en entretenimiento, pero la tensión se elevó cuando Bednarek, en el 59', adelantaba a Polonia. Japón estaba fuera.
Quedaba media hora y Japón necesitaba un gol para meterse en octavos. Había que ver la carita de Nishino en el banquillo. Reaccionó a los cinco minutos y tiró de Inui.
Había Nervios en Japón, Polonia creció. Pero llegó la buena noticia desde el Samara Arena. El barcelonista Yerry Mina marcaba para Colombia. Japón estaba dentro otra vez. El haber visto hasta ese momento menos tarjetas amarillas que Senegal (con la que estaba igualada a todo lo demás) la metía entre los 16 mejores del campeonato.
Se enteraron los jugadores japoneses en el césped y el partido entró en letargo poco a poco. Era curioso ver pasarse lenta y tediosamente el balón, como en una ronda, a los defensas de Japón y los jugadores polacos esperando impertérritos.
Murió el partido, que se convirtió en un esperpento, con los futbolistas japoneses mirando al banquillo a la espera de noticias del Senegal-Colombia, que acabó 0-1.
Japón había perdido, pero festejó el pase sin remilgos. Polonia cumplió con no irse de vuelta sin haber ganado, pero no puede escapar al hecho de que ha fracasado, con su líder Lewandowski a la cabeza, de nuevo en un Mundial.